sábado, 28 de noviembre de 2015

PLANTEAMIENTOS QUE SITÚAN LA REALIZACIÓN DE LA IMAGEN DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO DE LA COFRADÍA DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS NAZARENO DE LEÓN EN 1652.

Gonzalo Márquez García.
León. 

1. Planteamientos documentales. 

Respecto la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la actual cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León, (en su fundación de Jesús Nazareno) se han planteado a fines del siglo XX e inicios del XXI diversas hipótesis de autoría sin apoyo documental específico.

Nuestro Padre Jesús Nazareno tras la restauración por el profesor Juan Manuel Miñarro. Foto G. Márquez. 2015Gregorio Fernández, Luis Salvador Carmona o Pedro de la Cuadra, han sido nombres de escultores a los que se ha atribuido la realización de la imagen titular de la cofradía de nazarenos de León, tomando fuerza desde el año 2010-2011 la atribución de la obra escultórica leonesa a Gregorio Fernández, por los autores César García Álvarez y Eduardo Álvarez Aller, según estudios comparativos visuales entre obras con atribución a Gregorio Fernández, principalmente de Valladolid, con la imagen de Jesús Nazareno de León en el estado en que se encontraba en aquel momento.

Personalmente, desde hace años, a pesar de ver ciertos rasgos comunes a la obra del maestro escultor del siglo XVII afincado en Valladolid, creo que hay indicios documentales que nos pueden situar la obra en el año 1652, fecha en la que Gregorio Fernández ya ha fallecido. Son demasiadas obras las que presentan rasgos comunes con la obra del escultor Gregorio Fernández, salidas de manos de múltiples escultores afincados en Valladolid, incluso de escultores de su propio taller, hasta la última década del citado siglo XVII, por lo que arriesgar a citar nombres, siempre resulta contraproducente, y arroja confusión innecesaria a la sociedad.

Lo cierto es que, para asignar el origen de la imagen siempre se ha tenido en cuenta la fecha de fundación de la cofradía, 4 de febrero de 1611. Sin embargo, la propia cofradía, ya existe en el año 1610, y por ello quiero aportar un breve repaso documental, teniendo en cuenta que el primer texto de la hermandad de penitencia aludida, señala que la cofradía debía hacer procesión en Semana Santa el Miércoles de Tinieblas, sin referenciar a imagen alguna.

Así, el 9 de julio de 1610 Ventura de Valdés, ya entonces abad de la cofradía de Jesús Nazareno, firmó con el padre prior del convento de Santo Domingo de León, Fray Bernardo de Guevara, la compra de una capilla donde establecer la cofradía, bajo una serie de condiciones, once, para que los cofrades y cofradas adquiriesen la propiedad de un espacio propio en la iglesia del convento de Santo Domingo el Real, en concreto, la capilla sería la primera al lado de la dedicada a San Jacinto, y fronteriza a la puerta principal de la iglesia de Santo Domingo. (Gonzalo Márquez García, “Fundación de la Capilla de Jesús Nazareno en el convento de Santo Domingo de León, 1610-1615.” Diario de León. Revista Filandón, 11 de octubre de 1998.) 

Ya en 1611 aparece en la regla de la cofradía la procesión de penitencia el Viernes Santo por la mañana, a la que debían acudir los hermanos, nazarenos con cruces, y donde no se alude a imagen alguna para sacar en la procesión, pero sí se señala que en el día del Triunfo de la Santa Cruz, 16 de julio, se debía hacer una procesión con una imagen de Jesús Nazareno. (Xuaxús González y Luis Pastrana. "La Regla de 1611." Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. 2003) 

En 1615, 21 de abril, la cofradía firma el acuerdo definitivo de la compra de la capilla, donde establecerse con el convento en Santo Domingo y también el contrato del retablo para la misma, el 20 de agosto del año citado. En ambos documentos no se señala ni cita ninguna imagen del Señor con la cruz, ni imagen de Jesús Nazareno. (Gonzalo Márquez García, “Fundación de la Capilla de Jesús Nazareno en el convento de Santo Domingo de León, 1610-1615.” Diario de León. Revista Filandón, 11 de octubre de 1998; y César García Álvarez y Eduardo Álvarez Ayer. "Documentos inéditos sobre los primeros años de la Compañía del Nombre de Jesús Nazareno". Revista Dulce Nombre de Jesús Nazareno. León, 2013, págs. 20-21.) 

Respecto al contrato de la realización del retablo de la cofradía para su capilla, se estableció la hechura de “(…) doce figuras de los santos apóstoles, y Cristo salvador y un Cristo Crucificado con San Juan y Nuestra Señora al pie de la cruz y otra figura de Nuestra Señora que a de estar en una caja y una figura de un Niño Jesús (…)” El trabajo de talla correspondió a Baltasar García, hermano de la cofradía y ensamblador, y las policromías al pintor Pablo Martínez. Ambos establecidos en León. Destacar dos cosas, una respecto a la figura del Niño Jesús, que ya la documentación de 1610 señala que la fiesta de la cofradía debía ser la de la Circuncisión, algo ratificado en las reglas de 1611. Devoción original de la cofradía, perdida y no recuperada por la misma. (Gonzalo Márquez García. La antigua imagen del niño Jesús de la cofradía de Jesús Nazareno de León: La devoción perdida al Dulce Nombre de Jesús y la fiesta de la Circuncisión. Una tradición de 200 años para recuperar. Revista Dulce Nombre de Jesús Nazareno. León, 2014, págs. 36-39.)  La segunda observación es: ¿A que se refiere el documento cuando alude a la figura de Cristo Salvador? ¿un resucitado?, ¿o sería un Cristo con la Cruz? De ser la segunda opción, tendríamos resuelta la fecha y autoría de una imagen de Jesús Nazareno en la cofradía.

Nuestro Padre Jesús Nazareno tras la restauración por el profesor Juan Manuel Miñarro. Foto G. Márquez. 2015Es cierto que la cofradía, en su origen, parece que dio más importancia a la figura del Niño Dios, con la que hacía procesión el día de la Circuncisión, día de la fiesta principal de la hermandad, más que a la procesión de penitencia de Semana Santa, y la única obligación a hacer procesión con un Nazareno era el día del Triunfo de la Santa Cruz. Así que, contando con hermanos fundadores que se declaran, escultores, ensambladores y pintores entre sus filas, y vecinos de León, ¿es factible pensar que se iban a desplazar a Valladolid a contratar con Gregorio Fernández una obra que para la devoción de la cofradía no era la principal, sino que lo era la del Niño Jesús en su circuncisión? Esto nos plantea por ello, la primera duda seria respecto a que inicialmente la cofradía contactase con Gregorio Fernández para tal fin, más sabiendo que toda la labor de la hechura del retablo y el propio Niño Dios de la cofradía se hace en León, por hermanos de profesión en el mundo de las artes, en 1615.

En la redacción de este escrito, ahora voy a saltar en el tiempo, pasando por alto los años de 1652 y 1653, y un documento que puede arrojar luz sobre la imagen del Nazareno de León, trasladando la este relato al año 1674, cuando aparece la primera noticia documental específica de la imagen de Jesús Nazareno de la cofradía Leonesa.

Fue en 1674, cuando la hermandad acordó con el escultor, afincado en Valladolid, Francisco Díez de Tudanca (1616 - h.1684-1689) la labor de aligerar la talla de la citada escultura, ahuecándola, lo que nos confirmaría que la imagen era maciza, de bulto, en su origen, en vez de ser de vestir. (Fernando Llamazares Rodríguez El escultor Franciso Díez de Tudanca en la ciudad de León. Notas para el estudio del arte en León. (VI) Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Vol. 19, Nº 34-35, 1979, págs. 47-76.) Si bien, la imagen del Nazareno, pudo cubrirse con una túnica, ya que en 1793 la hermanad cita, en su inventario de alhajas, poseer una túnica de terciopelo morado.

Fue también en 1674 cuando se encargó a Tudanca, según el mismo documento donde también se contrata el paso del Expolio, la realización de un Simón de Cirene que ayudase a llevar la Cruz al Nazareno. La incorporación de ésa imagen haría el paso más pesado, pero nos deja entrever que de por sí, la talla del Nazareno, podría ya ser pesada, y esto es algo clave para entender el documento de 1653 al que aludiremos más adelante.

En 1675, y del mismo modo, la cofradía confió en Tudanca para la realización de un nuevo paso, la Coronación de Espinas, representación con la que ya contaba la cofradía pero "de papelón", es decir de cartón encolado y pintado, otro aspecto importante que nos puede orientar en la comprensión posterior de este texto, y es que los primeros pasos de la cofradía, incluido el Nazareno, pudieron ser del citado material, y la cofradía los pudo ir sustituyendo por los de madera tallada, algo que se cumple en el misterio de la Coronación.

Mucho más adelantado en el tiempo, son los acuerdos tomados por la cofradía sobre la eliminación de las figuras de sus pasos de misterio, dejando únicamente las figuras que representaban al Señor en los cinco pasos que atesoraba en 1795, cuando la hermandad decidió reformar todos sus pasos, expulsando a los braceros y dejando únicamente las imágenes que representaban a Cristo para ser pujadas por los hermanos de la cofradía. En lo que respecta a la imagen titular de la hermandad sería el abad de la cofradía, en 1795, Juan Genaro García, quien mandó "arreglar el tablero de Jesús y pintarle con la decencia que corresponde", momento en que se aprovechó para pintar la cara de Jesús Nazareno, "graciosamente", labor realizada por Juan Álvarez, quién también retoco el Señor del Rodapelo, (el Cristo del paso del Expolio) a quien se le entregó carta de pago para el ingreso en la cofradía de Jesús Nazareno en enero de 1796. (Gonzalo Márquez García. “Vicisitudes y abandono de la capilla de Jesús Nazareno en el convento de Santo Domingo de León. 1752-1836.” Diario de León, Revista Filandón, 28 de marzo de 1999.) 

Pero, previamente, ya habían aparecido problemas económicos en la cofradía de Jesús Nazareno que hicieron que, entre 1788 y 1790, la hermandad de penitencia solo sacara en su procesión del Viernes Santo por la mañana "en memoria de la Pasión de Cristo Señor Nuestro", el paso de Jesús Nazareno, y esto lo hizo para, “según capitulo de regla”, que la cofradía “cumpla con hacer la procesión del Viernes Santo solo con el paso de Jesús Nazareno”, según se señala textualmente en el acuerdo tomado en el cabildo de la hermandad el Domingo de Ramos de 1788. Esta es una noticia clave a la hora de abordar posteriormente la comprensión del texto publicado por Albano García Abad en el que se alude a la adquisición de un paso nuevo en 1652, ya que deja claro, de este modo, que lo importante es sacar el paso del Nazareno, lo que debía de ser todos los años, y así estaba la cofradía está obligada.

Por otro lado, y muy contrariamente a lo que se ha venido afirmando, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno nunca se quemó en el incendio que asoló el convento de Santo Domingo, el 1 de enero de 1809, donde la hermandad penitencial de los nazarenos tenía su capilla, también arruinada en el mismo. Los cofrades se encargaron de guardar su patrimonio, la mayor parte trasladado ya a la capilla de Santa Nonia, su actual sede, para preservarlo de las tropas francesas. Esto lo afirmamos por que en la documentación de la propia cofradía nada se dice de haber perdido sus imágenes. Cuando esta se reorganiza en 1815, declara estar entonces en la capilla de la Esclavitud, (hermandad a la que pertenencia entonces la capilla de Santa Nonia) adquirió un nuevo guión-estandarte, y nuevas banderas para sus cinco pasos, los mismos que tenía antes de la Guerra de Independencia. Eso sí, algo desconocido debió pasarle a la imagen del Cirineo, puesto que en el inventario de alhajas que declaran los abades desde entonces, se citan "las manos del Cirineo". (Gonzalo Márquez García, Nuestro Padre Jesús Nazareno no sufrió el incendio en el Convento de Santo Domingo el 1 de enero de 1809. Semana Santa, 2013. Págs. 34 y 35.) 

Esta revisión documental es necesaria para el entendimiento del artículo publicado en 1995 por Albano García Abad, en el que afirma que la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno data de 1652. Esto es muy probable, según mi humilde parecer desde hace años, y pienso que ha de ser una teoría factible y la fecha a tener en cuenta para hallar el autor material de la imagen citada, actual titular de la cofradía nazarena leonesa. 

2. El artículo de Albano García sobre la realización de Nuestro Padre Jesús Nazareno en 1652. 

Albano García Abad. El documento más antiguo sobre el paso de Jesús Nazareno. Revista El Filandón, Diario de León, 9 de abril de 1995, págs. IV y V
Con el título "El documento más antiguo sobre el paso de Jesús Nazareno", Albano García Abad publicó en la revista El Filandón, (Diario de León, 9 de abril de 1995, págs. IV y V) un texto que arrojaba incertidumbre y que no fue tomado entonces, ni posteriormente en cuenta, ni en serio en su planteamiento, aunque hay una serie de datos que pueden confirmar su teoría y conclusión respecto a que la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue realizada en Valladolid en el año 1652, según un documento por el que se comprometen 14 individuos de León a llevar un paso nuevo y pesado, justo antes de la Semana Santa de 1653, quienes ya lo habían llevado en 1652, y desde la firma del documento pasaron a ser braceros titulares, pagados por el trabajo de la "puja", y hermanos de la cofradía.

El texto desarrolla una introducción con un repaso bibliográfico sobre los autores que han abordado la autoría de la citada imagen y una segunda parte donde transcribe una parte importante del documento, y cuyo articulo yo ahora reproduzco en parte aquí: 

"EL DOCUMENTO ESCRITURA DEL AÑO 1653.

Creo que es el más cercano y alusivo a la imagen de Jesús Nazareno, que hasta ahora tenemos. Bien pensados los detalles que la Escritura nos ofrece, apenas si nos falta otro que haber sido expresamente el autor. Nada raro sería que la Escritura que decía más datos sobre la compra de la imagen exista también. Pero por el momento no se conoce. Por lo tanto, la más cercana a la compra de la imagen, en 1652, es a la que voy a referirme. Dice así la escritura:

En la ciudad de León, a 11 días del mes de abril de 1653 años, parecieron ante mi el Escribano público, de una parte, José de Céspedes, mercader, vecino de la ciudad de León y Abad de Jesús Nazareno, que sirve en el convento de Santo Domingo, extramuros de la ciudad, en la capilla que allí tiene la Cofradía y el dicho Abad prestó caución por los cofrades presente y venideros.

Y de la otra, Juan Martínez, Diego Valdés, Andrés Gutiérrez, Vitorio Álvarez, Francisco Martínez, Domingo García y Tomás del Árbol, vecinos de esta ciudad, a la Puente del Castro; Juan González, Juan García, Fabián González y Gaspar Gutiérrez, vecinos de esta ciudad a la Corredera; Mateo Castrillo, vecino de Santa Ana; José García, vecino a San Salvador del Nido.

Y el dicho Abad, José de Céspedes, dijo que por cuanto la dicha Cofradía de Jesús tiene un paso grande nuevo que es el que compró en la ciudad de Valladolid en año pasado de cincuenta y dos y se ha sacado y ha de sacar en las procesiones que la dicha Cofradía hace todos los años, viernes de la Semana Santa para cumplir con su obligación.

Y que todos los susodichos el Viernes de la Semana Santa el año pasado, juntos y de su voluntad, sin interés alguno, llevaron el paso en la procesión que se hizo el dicho año. Y que ahora, por ser el peso del dicho paso mucho, y considerable el trabajo que tienen de llevarle, se han convenido con los susodichos que durante los días de sus vidas le han de llevar siempre en la procesión. etc.

Ya han aparecido los datos esenciales para el propósito que llevamos. Todavía hay otros datos interesantes en la Escritura: nombra a los braceros; se les ha de recibir como Cofrades, dándoles carta de pago; que cuando fallecieren, se abogue por ellos; que se les dé una colación, que ha de ser a cada uno un pan de a libra, un bizcocho y dos veces de vino; y se les dé las túnicas para llevar el paso.

Como buenos previsores acuerdan que si uno de ellos estuviere enfermo y no pudiere llevar el paso, avisará a la Cofradía el Domingo de Ramos, que es cuando se celebra Cabildo. Si no avisare, la Cofradía buscará otro bracero por cuenta del ausente. Los que sabían firmar (y de los catorce, solo firmaron tres) lo ratificaron con su firma y otros lo hicieron por los que no sabían firmar, ante Damián Torres, Escribano.

No puedo extenderme en explicaciones, pero hay varias conclusiones, que se desprenderán naturalmente de la Escritura. Es del año 1653. Pero dice que el año pasado de 1652 ya se procesionó la imagen; que se compró en Valladolid; que era muy pesada, etc." 

Pues bien. Ahora hemos de exponer una reflexión. 

3. Consideraciones acerca de la documentación y referencias expuestas. 

El texto anteriormente citado plantea una idea clave, y es cuando señala que en 1653 "la dicha Cofradía de Jesús tiene un paso grande nuevo que es el que compró en la ciudad de Valladolid en año pasado de cincuenta y dos y se ha sacado y ha de sacar en las procesiones que la dicha Cofradía hace todos los años, viernes de la Semana Santa para cumplir con su obligación." Que se compró en Valladolid y se estrenó en 1652 es importante, pero lo destacable es "que se ha sacado y ha de sacar en las procesiones que la dicha Cofradía hace todos los años, viernes de la Semana Santa para cumplir con su obligación", algo muy parecido a lo que señala el libro de acuerdos antes citado de 1788 donde se afirma que la salida de la imagen del Nazareno, “según capitulo de regla”, es para que la cofradía “cumpla con hacer la procesión del Viernes Santo solo con el paso de Jesús Nazareno”

En 1788 las actas de la cofradía expresan textualmente cual es el paso con el que hacer y cumplir con su obligación el Viernes Santo, el de Jesús Nazareno, imagen que no se cita ni aparece en la regla original formando parte en la procesión de Viernes Santo, pero que a buen seguro con los años, y por influencia de la Semana Santa de Valladolid, se adoptó en León. Por ello, podemos afirmar que aquel nuevo paso de 1652 debiera ser el Nazareno, posiblemente un paso que sustituyese a uno anterior, pero nuevo desde entonces, más grande y más pesado.

Nuestro Padre Jesús Nazareno tras la restauración por el profesor Juan Manuel Miñarro. Foto G. Márquez. 2015
¿Podemos asegurar que la imagen del Nazareno sea de su momento fundacional? Por un lado si, puesto que la Regla de 1611 señala que para la procesión del Triunfo de la Cruz ha de salir la cofradía con una imagen de Jesús con la Cruz, sin embargo, en 1615, con la contratación del retablo para la recién comprada capilla en Santo Domingo, nada se señala de la existencia de la imagen del Señor con la Cruz, (si de Cristo Salvador) y llama la atención que la citada fábrica del retablo se contrate con artistas, escultor y pintor, de León, con un hermano de la propia cofradía, y sin embargo, es difícil pensar que en 1610 y 1611 los hermanos de la cofradía fuesen a Valladolid a contratar con Gregorio Fernández, recientemente desvinculado del taller de Francisco Rincón, una imagen que en principio no era prioritaria para el fin penitencial de la hermandad, y porque, además, su principal fiesta, la circuncisión, mostraría a un Niño Dios y no al Señor con la Cruz.

Si a esto añadimos que en 1610 Gregorio Fernández realizó su primer gran Cristo Yacente, por encargo del Duque de Lerma para la Iglesia Conventual de San Pablo, resultaría extraordinario que ya Fernández trabajase para León, y para una cofradía, en teoría recién fundada, más aún cuando la relación de Gregorio Fernández con la ciudad de León no se constata documentalmente hasta 1628, cuando el regidor leonés Ramiro Díaz de Laciana y Quiñones, encargó al escultor con taller en Valladolid la imagen de San Marcelo, para la recién reconstruida iglesia, que ostenta el patronato de la ciudad de León, y donde se encuentra la otra obra documentada de Gregorio Fernández en León, el Cristo de los Balderas, realizada en 1631.

No es, por tanto, de desdeñar la idea de que el paso nuevo de 1652, estrenado aquel año por la cofradía de Jesús Nazareno, pueda ser el Nazareno que, transformado, hoy ha llegado a nosotros. Una imagen maciza de madera, tallada y policromada, que por su peso requiriese de más braceros para su puja, hasta 14, conformando quizás un paso de misterio con algún sayón o soldado romano, al que se añadiría la figura de Simón de Cirene por Díez de Tudanca en 1675. Esta afirmación puede avalarse por los documentos posteriores citados, de 1674 y 1675, en los que se contrata con Francisco Díez de Tudanca los pasos del Expolio y la Coronación, en el que se manda ahuecar la imagen del Nazareno, y donde, respecto al de la Coronación, se señala que es para sustituir el que ya tiene la cofradía, aquel de cartón y ropajes encolados con poco peso.

Así, el misterio es la autoría de la propia talla, y con la cantidad de escultores que trabajaban en Valladolid a mediados del siglo XVII se hace complejo adentrarse en esta aventura.

Lo que opino es, que si la obra se adquiere en 1652, a buen seguro la cofradía leonesa pudo buscar a algún escultor en relación con alguna cofradía, alguien que ya estuviese vinculado a una o hubiese trabajado en alguna, un hecho que se cumple con Francisco Diez de Tudanca, en 1674, ya que fue hermano de la cofradía de Pasión de Valladolid, y, además, la propia cofradía, como todos los contratantes a autores con taller en Valladolid en aquel momento, tendría puesta la mirada en los influyentes modelos de Gregorio Fernández. El propio Tudanca ya pudo participar en la reformas del paso de los Azotes de la cofradía de la Pasión de Valladolid que acometió en 1650 el pintor y dorador Pedro de Antecha, siendo testigo en el contrato el propio Tudanca. Esta hermandad de Pasión contó con muchos artistas entre sus seguidores y devotos y en 1656 incorporó una obra que bajo la advocación de Cristo de la Humildad, realizó el escultor Bernardo del Rincón, (1621-1660) nieto de Francisco Rincón, maestro de taller en el que, como citamos, había trabajado el propio Gregorio Fernández, y acogido por Francisco Díez de Tudanca en su propio taller, un autor de mejor calidad artística que Tudanca, pero de menor situación social que este, según señala Maria Antonia Fernández del Hoyo en su artículo: "El escultor vallisoletano Francisco Díez de Tudanca (1616-?)" Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología Tomo 50, 1984, págs. 371-390. De hecho es el propio Tudanca quién el año de la muerte de Bernardo del Rincón, 1660, realiza otra imagen que responde al modelo del Cristo del Perdón, cuatro año después del que hizo del Rincón para la cofradía de Pasión, el que hoy se encuentra en el museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid.

Respecto al Cristo de la Humildad, el que en la actualidad se encuentra bajo la advocación del Cristo del Perdón de la cofradía de Pasión de Valladolid, es una imagen con una clara conexión con el estilo piadoso que Gregorio Fernández imprimía en sus obras al elevar la mirada de sus obras al cielo, donde residía una de sus la ideas sobre lo divino. Rasgo que también caracteriza al Nazareno de León y a múltiples obras que salieron de los talleres escultóricos de Valladolid después de la muerte de Fernández. Aquella talla, había recibido la atribución a los escultores Francisco Díez de Tudanca y a Francisco Alonso de los Ríos, sin embargo, en 1983 Maria Antonia Fernández del Hoyo, publicó el documento de autoría de esta imagen que demostraba que la obra era de Bernardo del Rincón. (Mª Antonia Fernández del Hoyo. El Cristo del Perdón, obra de Bernardo Rincón. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología Tomo 49, Universidad de Valladolid, 1983, pp. 476-481. También sobre Bernardo del Rincón y el Cristo del Perdón de Valladolid, puede consultarse: "Theatrum: Cristo del Perdón, una llaga que enmudece a los vallisoletanos". 16 de agosto de 2013. http://domuspucelae.blogspot.com.es/2013/08/theatrum-cristo-del-perdon-una-llaga.html )

Este ejemplo, lo traemos a colación por diferentes motivos, el principal, porque, tal y como el profesor Juan Manuel Miñarro ha señalado en su reciente conferencia sobre la "Memoria gráfica de proceso de conservación y restauración de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno", (León, 21 de noviembre de 2015) la certeza de una autoría solo puede ser de índole documental, y por otro lado, la imagen del Nazareno de León, recuerda directamente a la obra que realizó Gregorio Fernández, pero dista en muchos detalles de la destreza del genial escultor, aparte de las consideraciones de diversos profesores de Historia del Arte en situar la obra en la segunda mitad del siglo XVII, lo que refuerza la hipótesis, o más bien afirmación, que el Padre Albano hizo, señalando la realización de Nuestro Padre Jesús Nazareno en 1652.

Respecto a lo presente en el Nazareno, en cuanto original del siglo XVII, policromía visible del siglo XVIII y añadidos por Víctor de los Ríos en su intervención deficiente entre diciembre de 1943 y enero de 1944, así como los arreglos necesarios y limitados de Luis Estrada en 1984, ya ha dado cuenta el profesor Miñarro López con su trabajo e informe de restauración y realización de nuevo cuerpo para la venerada imagen devocional Nazarena leonesa, que dicho sea de paso, ojalá sea publicado al completo.

Y ahora ya, los planteamientos están más claros como para dar veracidad a la importante publicación del Padre Albano, y buscar al autor del Nazareno en el entorno escultórico vallisoletano de 1652. 

4. Breve conclusión final. 

En definitiva, mi parecer estriba en un pivote fundamental, y es el de opinar que la obra de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular hoy de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León, no se encuentre dentro de las realizadas por Gregorio Fernández, y, además, corresponde a un momento posterior a la muerte de Fernández, cuando los modelos del genial creador aún tomaron más difusión, más divulgación territorial, tanta que llegaron a León cuando este realizó para la iglesia de San Marcelo las imágenes del santo titular leonés y la del Crucificado de los Balderas, y por ello, la cofradía de Jesús Nazareno miró a Valladolid para la adquisición nueva o renovación de los pasos que ya tuviese, a buen seguro realizados en cartón y tejidos encolados, en principio, empezando por su titular, el Señor con la Cruz, buscando algún referente en Valladolid, algún escultor del mundo cofrade vallisoletano, conocedor y continuador de la obra de Gregorio Fernández, como lo fueron los citados Bernardo del Rincón, Francisco Alonso de los Ríos, Francisco Díaz de Tudanca, y muchos otros coetáneos, y que ya hiciesen trabajos para las cofradías de Valladolid, conocedores directos y relacionados, incluso personalmente, con la obra de Gregorio Fernández.

Sin poder afirmar ni adjudicar hoy la realización a ningún escultor, del Nazareno de León, si creo que la fecha de 1652, al igual que el desaparecido investigador Albano García, es la de la realización de la imagen leonesa, y en torno a ella ya se puede centrar la búsqueda de autoría de la misma.

Gonzalo Márquez García.
León, 19 de julio - 28 de noviembre de 2015.
Nuestro Padre Jesús Nazareno Besapie 2015. Foto G. Márquez. 2015




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