viernes, 8 de junio de 2012

LA HERMANDAD SACRAMENTAL DE LA MINERVA en su IV CENTENARIO. Primera parte. 1612-1895


Logotipo conmemorativo del IV centenario de la fundación de la cofradía del Santísmo Sacramento de la Minerva aprobado por la junta de Seises de la Real cofrafía de Minerva y Vera Cruz en el año 2011. Autor. M. López Becker.
Logotipo conmemorativo del IV centenario de la cofradía sacramental de la "Minerva"


     Si bien es cierto que este blog está dedicado a la Semana Santa, las circunstancias que concurren con la conmemoración del IV centenario de la fundación de la cofradía del Santísimo Sacramento de la Minerva, en el monasterio de San Claudio, creo que ha de ser motivo de atención, puesto que con su unión a la hermandad penitencial de la Santa Vera Cruz confluyen dos advocaciones de suma importancia, pues ambas representan dos misterios fundamentales de las devociones y fe del catolicismo, la creencia en el misterio de la Transubstanciación y los sacramentos, así como en la Cruz como símbolo de la redención del ser humano.

Es conocido que la Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz de León, es fruto de la asociación mediante la elaboración y aprobación eclesiástica de unas normas estatutarias, el 6 de mayo de 1895, de dos hermandades de la ciudad establecidas en la iglesia parroquial de San Martín, a instancias del párroco y seises del citado templo.[1]  Si bien debemos tener en cuenta que ésta unión no daba lugar a una nueva cofradía, y que estos estatutos iniciales, se reformarían y revisarían de nuevo por las autoridades eclesiásticas el 22 de abril de 1927, los vigentes al día de hoy, ciertamente desfasados a los tiempos que vivimos.

Voy a abordar la exposición histórica de la Minerva en dos partes, una, la presente, entre su fundación en 1612 y la unión con la cofradía de la Vera Cruz en 1895, para tratar en otro artículo desde esta fecha hasta el año 2012.

He de comenzar señalando que en León había varias hermandades que tenían el Santísimo Sacramento como centro de su devoción. Los inventarios que extraemos del Catastro del Marques de Ensenada en 1752 y el Censo de cofradías ordenado por el Conde de Aranda en 1772, así nos lo atestiguan. Muchas de estas cofradías se encontraban asociadas a hermandades de ánimas, como se señala en estos documentos. En total, he podido documentar nueve cofradías del Santísimo Sacramento en León. Con la denominación de Santísimo Sacramento y Ánimas tenemos cofradías en las parroquias de San Juan de Regla, San Lorenzo, San Pedro y San Isidoro, Palat de Rey, San Salvador del Nido y Santa Marina. Hermandades del Santísimo Sacramento estaban presentes en San Martín y en El Mercado, y con la titulación de cofradía del Santísimo Sacramento de la Minerva solo una, en el monasterio de San Claudio, pero muy vinculada al barrio y parroquia de San Martín casi desde su institución.

Quiero aclarar que en el presente y bajo el término de “Minerva”,  se esconden, para dar más complejidad a la historia de la actual hermandad, dos cofradías sacramentales. Estas son, en primer lugar: la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Martín que hunde sus raíces en el siglo XVI de la que conocemos quien era su abad en 1560: Diego de Torres. [2]  La primera regla de la cofradía del Santísimo de San Martín parece que data del 29 de octubre del año 1633, reformada en 1727, donde se estipula que “A la función de Jueves y Viernes Santo ha de asistir la Cofradía con sus Insignias y doce Blasones, han de llebar el Palio tres seises de la Parrochia, y otros tres de la Cofradía, y el Guion el Mayordomo de la Iglesia, y todo el tiempo que estuviese su Majestad en el Monumento han de estar dos Achas encendidas, y con estas han de alumbrar el Viernes Santo el Abad y Procurador de la Cofradía al Entierro de Cristo, que sale del convento de San Francisco.” [3]

En segundo lugar, se compone por la congregación que le da nombre por su mayor importancia, la del Santísimo Sacramento de la Minerva, que tiene su germen en la compañía del Santísimo Sacramento fundada en la iglesia de Sancta María sopra Minerva de Roma, hermandad devocional a la Eucaristía y los Sacramentos, promovida por el padre dominico Tomas Stella desde 1530, y difundida por el Papa Paulo III, con la bula “Dominus Noster Jesus Christus”, en 1539, por la que otorgaba indulgencias y beneficios espirituales a los hermanos de la cofradía, no solo romanos sino a todas las personas que se reúnan en hermandades bajo éste nombre en todo el mundo cristiano, extendiendo todos los bienes y títulos concedidos y que se concedieren a las compañías que adopten dicha bula y denominación de “la Minerva.” [4]

El origen de la cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva en la ciudad de León, y esto es lo que nos interesa por conmemorarse el IV centenario de su fundación, procede de la petición que el abad del monasterio de San Claudio, fray Vicente de Arce, realiza, junto con siete monjes, para la fundación de la hermandad, llamada de la Minerva, a el maestro general de la Congregación de San Benito, solicitando, a la vez, un permiso para que las mujeres pudiesen entrar en el convento de San Claudio  a fin de participar en las procesiones que tendrían lugar en el claustro los terceros domingos de cada mes y en la fiesta del Corpus, según señala José María Fernández Catón en el catálogo documental del Archivo Histórico Diocesano de León.[5]

El 27 de enero de 1612, el general de los Benedictinos otorgó el permiso a fray Vicente de Arce para instituir la cofradía del Santísimo Sacramento de la Minerva y además autoriza a que las mujeres pudiesen entrar en el claustro para asistir a sus procesiones.

Posteriormente, el 26 de julio de 1612, es el Obispo de León, Francisco Terrones, quien da el beneplácito para el establecimiento de la cofradía de La Minerva en el monasterio de San Claudio, y por tanto de este modo se produce la fundación de esta hermandad Sacramental tan especial en León, teniendo como primer mecenas al Dr. Hernando de Olivera quien realizó una fundación de 5 ducados anuales para celebrar la fiesta de la “Minerva Grande”

Para todo este proceso influyó también que el legado apostólico del Sumo Pontífice en España, el cardenal Alessandro  Cesarini, de visita en León, entregara una copia de la Bula Dominus Noster Jesús Christus de Paulo III al citado abad de San Claudio en 1612. Poco después y según nos transmite Máximo Cayón Dieguez, actual Cronista Oficial de León, en “1613 el abad y comunidad de San Claudio encargan a los brosladores Martín Usiniaga y Johan Villamandos la confección de un adamascado pendón blanco así como una capa pluvial y conciertan la construcción de una Custodia y un lucernario o farol con que se acompañaba entonces el viático”.[6]

Pero esta fundación de la hermandad no supuso su establecimiento definitivo, ya que ésta cofradía de “Minerva” llegaría a extinguirse poco tiempo después. Sin embargo, los mercaderes de paños, joyería, hierro y cerería del barrio de San Martín, propondrían al abad de San Claudio, fray Antonio de Guzmán, la nueva institución de la hermandad del Santísimo Sacramento de la Minerva, el 3 de noviembre de 1637, con redacción de unos estatutos y su aprobación por ambas partes tres días después, así como por el obispo de la diócesis de León, Bartolomé Santos, el 8 de enero de 1638.[7] 

Es curioso el proceso de la nueva fundación, ya que estos comerciantes decidieron poner huchas en sus establecimientos a fin de pedir ayuda económica para refundar “la Minerva”, sin solicitar ningún permiso. Enteradas las autoridades eclesiásticas, llamaron al orden a los mercaderes y en la negociación, el clero leonés otorgó la autorización para la cuestación, siempre que se dedicase lo sacado para el fin señalado, y a la nueva institución de la que en el futuro sería la principal hermandad sacramental de la ciudad.

Los primeros estatutos o regla, de la cofradía de la Minerva constituyen un convenio entre frailes y los 18 hermanos fundadores, concretado en 28 artículos. Sería muy extenso citar todos ellos, así que nos limitaremos a algunos aspectos.

Se establecieron como fiestas principales el Jueves y Viernes Santo, el día de la Minerva Grande, y el de San Benito. Así como todos los terceros domingos de mes, para recibir el Santísimo Sacramento en la iglesia de San Claudio, Esto era a las 7 de la mañana en verano y a las 8 en invierno. El día anterior, a las 12 de la noche repicarían las campanas hasta la una de la madrugada, repitiéndose el toque el Domingo a la alborada, “para que por las campanas cuente el Pueblo esta gran fiesta y se disponga para venir a ella, confesar y comulgar que es el único fin que tuvo el pontífice en conceder todas las indulgencias que se ganan”.

En todas sus celebraciones se descubría la Sagrada Forma para orar durante la misa, y el sermón debía tratar siempre del citado misterio. Tras aquella se realizaba procesión por los claustros e iglesia del convento, siendo llevado el Santísimo en su custodia sobre andas, pujado a hombros, acompañado por doce cofrades que portarían sendas hachas de cera, en clara alusión al papel que desempeñaron los apóstoles en el momento de la institución de la Eucaristía por Jesús.

La Sagrada Forma se mantendría expuesta, en dichas fiestas, hasta las 6 de la tarde en verano y las 4 en invierno. Cuando, tras la procesión, se devolviera al altar mayor de la iglesia, debían permanecer las doce hachas y el resto de participantes con velas, todos en su contorno. El sacerdote Le incensará diciendo el verso del convento y la oración. Mientras, el  pueblo cantará al órgano “Alabado sea el Santísimo Sacramento” y “La Virgen sin Mancillas”.

En todas las celebraciones debían estar presentes los cofrades "(...) para que ninguno falte a acompañar y asistir al Santísimo en estos días, pues vemos que quando el Rey sale en publico en su corte ninguno de sus grandes falta acompañarle. Y así es justo que a este divino Dios Sacramentado el día en que sale en publico le acompañen todos los que por oficio y obligación deben hacerlo”, "(...) pues es, más dichoso el que está mas en presencia de Dios.”

Se permitirá a la hermandad realizar una saca con “mesa y tapete” a la puerta de la iglesia, y lo recaudado debía utilizarse en adquirir cera para alumbrar el Santísimo.

El atuendo de los cofrades en todo acto público de la hermandad, incluyendo los sepelios, será siempre de color negro.

La cofradía estaría regida por cuatro ministros, nombrados por los cofrades la víspera del día de la Minerva Grande, estos serán: Un rector, dos diputados y un mayordomo, oficios con unas características y atribuciones particulares. Los primeros cargos serán elegidos el día 6 de noviembre de 1637, teniendo como peculiaridad que el primer rector de la hermandad fue designado por el abad de San Claudio, cargo que recayó sobre Francisco de Tamara, quién lo desempeñó hasta el día de la “Minerva Grande” de 1639.

El obispo Juan Aparicio Navarro vuelve a aprobar la hermandad sacramental de la minerva en 1687 y el 24 de abril de 1690, que también fue legitimada por los provisores y vicarios generales del obispado de León Antonio Leal y Roy y Manuel Girón y Burgos, y posteriormente por el obispo Pascual Herrero.

En 1763,[8] según la documentación del Archivo Histórico Diocesano de León, “la Minerva” se trasladará a la iglesia de San Martín, fusionándose con la del Santísimo Sacramento de dicha parroquia posteriormente, el 29 de abril de 1783, [9] según aprobación del obispo Cayetano Antonio Cuadrillero. Lógicamente existían dos cofradías sacramentales en la misma parroquia, con fines o funciones similares o idénticas, por lo que desde este momento la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Martín y la del Santísimo Sacramento del monasterio de San Claudio inician en la fecha señalada un camino conjunto, denominándose como cofradía del Santísimo Sacramento y Minerva de San Martín.

        Por aquellas fechas, nos consta según el Catastro del Marqués de Ensenada en 1752, que la sacramental de Minerva, tenía una tierra y un herrenal arrendado en la localidad de Castroponce,[10] y una casa en la parroquia de San Martín en la Calle Rebilla, (actualmente Juan de Arfe) y otra en la parroquia del Mercado, en su “plazuela”.[11]

        En el Censo del Conde de Aranda, 1772, se establece que la Cofradía de la Minerva se encuentra en el Monasterio de San Claudio, haciendo sus funciones cada mes y constando al abad por su servicio ciento cincuenta reales.[12] Una cantidad no muy elevada.

El 28 de abril de 1801, el abad, Andrés Herrero, y seises del Santísimo y Minerva de San Martín, encargaron al maestro platero Mateo Cruz García la “hechura y construcción de cuatro candeleros de plata, de peso de cincuenta onzas cada uno, (…) a precio de cinco reales por onza de hechura” que debían ajustarse a “el diseño que tiene presentado y se le devolvió”. No son muchos los detalles patrimoniales que adquirió la hermandad y por ello me parece interesante citar esta contratación de orfebrería.

Poco después a la adquisición de los candeleros se redactan sus primeros estatutos que datan del 10 de febrero de 1811, aunque supone un largo proceso hasta su aprobación definitiva el 10 de junio de 1817 por el obispo Ignacio Ramón Roda y su sanción por el Regente y Magistrados de la Audiencia Territorial de Valladolid el 19 de febrero de 1821.[13] Estos aspectos muy interesantes y claves en la historia de la Minerva leonesa son desarrollados por Taurino Burón y por Eduardo Álvarez en los trabajos citados.[14]

La verdad es que al poco de asentar su nueva regla, llegó el periodo desamortizador y por el Inventario de alhajas de las iglesias de León, que también afectó a las hermandades y cofradías, sabemos que “La Minerva” poseía en 1837, “una Cruz del Guión”, un Cáliz con patena y cucharilla doradas, una campanilla, cuatro insignias con la figura del Santísimo Sacramento (varas) y cuatro candeleros. (Los adquiridos en 1801 a Mateo Cruz García)

Este periodo, de nuevo afectó al futuro de la sacramental de Minerva y atentó a la existencia de la cofradía con el Decreto de 1841, por lo que en 1842 el abad, Gabriel Álvarez, acogiéndose a la segunda excepción del artículo 6º del dicho documento, solicitó la continuación de la hermandad, por ser la única en la ciudad que realizaba un culto Solemne al Señor Sacramentado, pidiendo “declarar su continuación” y argumentando, por otro lado, estar agregada a la cofradía del Santísimo Sacramento instituida en la iglesia de Santa María Sopra Minerva de Roma y disfrutar de la Bula otorgada por Paulo III. De este modo se aprueba la perpetuación de la hermandad, por ser única de ésta clase.

No muy bien le debió ir a la hermandad sacramental, ya que en 1844 se redactarán nuevos estatutos con 16 capítulos, firmando nueve únicos hermanos. Estas nuevas normas se redactan al desaparecer “la primitiva regla que unió en hermandad y cofradía a nuestros predecesores desde tiempo inmemorial en forma a la Bula de la Santidad de Paulo Tercero.”

 Aparte de lo interesante de todos los capítulos destaca uno de ellos donde se señala que la cofradía es propietaria de la sacristía que se halla bajo la torre de San Martín, siendo este el lugar donde guardaba su archivo. Las nuevas normas fueron aprobadas el 20 de diciembre de 1844 por el gobernador eclesiástico, Manuel Aguayo y Quevedo, al estar vacante la sede leonesa. [15]

Pero aún más evolucionaría “la Minerva leonesa”, y es que en 1895 se uniría a la cofradía penitencial más antigua de la ciudad, la franciscana hermandad de la Santa Vera Cruz, que desde 1837 se cobijaba en el templo parroquial de San Martín, dando lugar a las cofradías unidas de Minerva y Vera Cruz, tal y como hemos señalado al comienzo de este artículo, por lo que desde este momento hay una nueva historia que contaremos en un próximo capítulo.

G. Márquez.


[1] Márquez García, G. Constituciones de las Cofradías Unidas de la Minerva y la Vera Cruz. 6 de mayo de 1895. Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz. León. 2005, págs. 21-25; y, Márquez García, G. Los primeros gastos conjuntos del las Cofradías Unidas de Minerva y Vera Cruz en 1895. Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz. León. 2006, págs. 19-21.
[2] Albano García Abad. El Corpus Chico, Corpus Grande en San Martín. Revista Filandón, Diario de León, 14 de junio de 1998. Pág. 2.
[3] A.H.D.L. Fondo Parroquial. 101. fols.  31-35
[4] A.H.D.L. Fondo San Claudio. 138.
[5] A.H.D.L. Fondo San Claudio. 404.
[6] Cayón Dieguez, M. “San Claudio” y “Minerva”. Revista Minerva y Vera Cruz. León, 1996, págs. 9 y 10.
[7] A.H.D.L. Fondo San Claudio. 451. Puede consultarse, también, un resumen de dichos estatutos de 1637 en: Márquez García, G. Hoy es el día de la Minerva Grande. Revista Filandón, Diario de León, Domingo 21 de junio de 1998. Pág. 8.
[8] A.H.D.L. Fondo Parroquial. 101, fol. 3. Sigo manteniendo el traslado de la Minerva desde San Claudio a San Martín en 1763 por el documento citado, y según mis notas extraídas del mismo en 1996. No se si es un error de extracción de la fecha, pero me atengo a mis anotaciones del legajo custodiado en el Archivo Diocesano, donde en el folio 6 también señala que “En el año 1636 el señor D. Francisco de Navega aprobó su traslación de San Claudio a San Martín”. Reconozco la confusión de los datos, más aún cuando en el Censo del Conde de Aranda, realizado en 1772, la cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva se cita como establecida en el Monasterio de San Claudio, si es un error del documento tendremos que valorarlo, pero escrito, escrito está. Pienso que desde la nueva fundación de la Minerva por parte de los comerciantes del barrio de San Martín, la Minerva debió estar a caballo del monasterio y del barrio y de ahí esta pequeña contradicción de 10 años.
[9] Burón Castro, T. Estatutos de la cofradía del Santísimo Sacramento y  la Minerva. Revista Pasión. 2005. Págs. 63 y 64, nuevamente tratado por Álvarez Aller, E. Nuevos datos en torno a la cofradía de la Minerva. Filandón, León, 25 de mayo de 2008, págs. 4 y 5, y este autor, otra vez, de modo incisivo en: La Minerva: De San Claudio a San Martín. Revista Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz. León, 2011, págs. 30-31. Respecto a la fecha de 1783 aportada por ambos autores, es correcta, y no la señalada por mi en 1773 que corresponde a un error  de interpretación en otro documento, y por tanto es cierto que la unión entre la Minerva y la cofradía del Santísimo de San Martín se produce el 29 de abril de 1783
[10] A.H.P.L. Catastro del Marqués de la Ensenada. 8082. 227, fol. 128.
[11] A.H.P.L. Catastro del Marqués de la Ensenada. 8278. 450, fol. 526.
[12] A.H.N. Fondo: Consejos. Leg. 7094.
[13] Ibíd. Nota 9.
[14] Ibíd. Nota 9.
[15] A.H.D.L. Fondo Parroquial. 101, fols. 6-27.

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