miércoles, 1 de marzo de 2017

Nuestra Señora del Camino la Antigua. Iglesia del Mercado de León.Texto preparado y leído por Antonio Alonso Morán en la Exaltación Mariana con motivo de la Presentación de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Soledad de León

PRESENTACIÓN BANDA DE CCTT NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (LEÓN)

12 de noviembre de 2016

Nuestra Señora del Camino la Antigua. 

Iglesia de Santa María del Camino la Antigua o del Mercado. León.
por 
ANTONIO ALONSO MORÁN.

​Ilusiones, emociones, nervios y mucha responsabilidad, son las sensaciones que tanto los componentes de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Soledad, como este servidor estamos viviendo en estos momentos.

Estos músicos y yo nos encontramos como si hubiera llegado el Viernes de Dolores en pleno mes de noviembre. Escuchamos como las campanas de la Señora del Mercado redoblan con fuerza en nuestros corazones, anunciando que comienza la Semana Santa. En la banda se encuentra todo dispuesto y en la iglesia, Nuestra Señora sobre trono de rosas blancas y con manto carmesí está preparara para recorrer las viejas rúas leonesas.
Santa María del Camino La Antigua y del Mercado. Foto G. Márquez. León.
La Semana Santa queda aún muy lejos pero ilusiónense imaginando un Viernes de Dolores, emociónense escuchando los sones de esta magnifica banda y dejen que los nervios de la primera vez recorran sus entrañas. Todo esto hará que no olviden nunca los momentos que van a vivir.

Finaliza la Novena de los Dolores, miramos a la cara de la Virgen y contemplamos a la afligida Madre que aún tiene abrazado a su Hijo muerto. Tememos que la Virgen muera allí de dolor. En esos momentos sabemos según las Sagradas Escrituras que los Santos Varones se apresuraron a quitarle de su regazo al Hijo muerto para darle sepultura. Cuanto dolor, cuanto sufrimiento de una madre, cuando de nuevo le quitan de sus brazos a su hijo amado.

Comienza el cortejo fúnebre. Nuestra Señora camina despacio, desconsolada, son instantes que una madre nunca hubiese querido vivir. Llegan a la sepultura, donde el Hijo de Dios será depositado. Ese momento es el final, la piedra rodará para cerrar el sepulcro.Los angustiados discípulos del Salvador se dirigen a la Virgen: “Señora, hay que rodar la piedra. Resígnate, míralo por última vez y despídete de tu Hijo”

La última espada se ha clavado en el corazón de la Virgen, un intenso dolor recorre todo su cuerpo. Las angustias han finalizado y la soledad ha comenzado.

​La iglesia del Mercado se encuentra abarrotada, todos quieren aliviar los dolores de la Virgen de las Tristezas. Los feligreses miran de nuevo a la Virgen, se identifican con ella, ya que su mirada hace que descienda lo divino y el hombre se eleve; permite la familiaridad pudiendo llegar a convertirse en un trozo de la propia existencia. Está destinada a producir consuelo en quien la contempla o a suscitar un movimiento de identificación con la persona o el tema en ella representado.

​A lo largo de la historia miles de personas le han rezado, le han llorado, le han suplicado y le han agradecido. Ejemplos muchos, desde el pastor que se le apareció la Virgen detrás de unas zarzas pasando por los prohombres del barrio del Mercado que construyeron la iglesia para gloria y honra de la Virgen del Camino, La antigua. La familia de los Herreras, donde encontramos a Bartolomé, que realizó el retablo para cobijar a Nuestra Señora, y a Gregorio que fundó la Cofradía de las Angustias y Soledad de Nuestra Señora la Virgen María, para servicio de Dios Nuestro Señor y su bendita Madre. Recordemos a Manuel Diez de Quiñones, vecino del arrabal de Santa Ana, el cual tras cuatro meses de fuertes fiebres y estando ya desahuciado fue salvado de una muerte segura por Nuestra Señora. Y muchas más personas a las que todos ustedes recuerdan cada Viernes de Dolores y hoy ya no están entre nosotros.

La voz de este humilde cronista se va apagando, y guardaré silencio para que estos músicos escriban las mejores páginas de la historia que está por venir, con sus alegrías y sus tristezas, con sus gozos y sus dolores, pero siempre desde el amor a nuestra Señora la Virgen María y a su hijo Jesucristo.

Que la Virgen del Camino guíe vuestros pasos y el Cristo del Amor os ampare en el futuro. Que así sea.

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