domingo, 18 de diciembre de 2016

Virgen Blanca de la Catedral de Santa María de León. Texto preparado yleído por Alejandro J. García Montero en la Exaltación Mariana conmotivo de la Presentación de la Banda de Cornetas y Tambores NuestraSeñora de la Soledad de León.

PRESENTACIÓN BANDA DE CCTT NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (LEÓN)
12 de noviembre de 2016

VIRGEN BLANCA
Santa Iglesia Catedral de León

La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Así relata el mismo Cristo en el Evangelio su propia imagen al modo de basamento.

Virgen Blanca de la Catedral de Santa María de León. Foto. G. Márquez.
La piedra angular de nuestra Seo Legionense es la Virgen Blanca. Es el centro donde se levanta toda una obra arquitectónica que apunta a la Jerusalén celestial, ese cielo que todos anhelamos y que es el mejor manto para nuestra Pulchra Leonina.

El juego de miradas con su hijo, el Dios hecho hombre, aquí niño, hará que sobren las palabras a lo largo de su vida. Porque si bien Jesús es palabra encarnada, María es mirada henchida de amor y de gracia. Con una mirada de María sobran las palabras.

Porque sus ojos, aunque tallados en piedra por Seoane (“al César lo que es del César…”), copiando la magia de Marcos el cantero, dictan las bienaventuranzas desde el silencio y la quietud.

Esos óculos manarán lágrimas cuando el Viernes Santo, transcurridas las horas del alba, observen como unos sayones romanos carguen un tosco madero sobre el hombro del Nazareno. En ese instante, ella recordará la multitud de veces que su hijo, ayudando al casto José en su taller, cargó con troncos para laborar la Creación. Y ahora, le cargan la Cruz para redimirnos a los hijos del Creador.
La Virgen Blanca, tiene su palio en piedra… en dosel labrado en tímpano de cristal para cobijar a su hijo y darle calor en las frías noches leonesas.

También tiene su trono, una ciudad entera a la que muestra su sonrisa hasta en los momentos más difíciles, y que por mucha altura que tengan las agujas de la catedral, siempre María estará abajo para hablarnos de tú a tú, en las periferias del alma, en la mística de las noches oscuras que todos tenemos en nuestra fe, en el rincón más recóndito de nuestros temores…

El incienso de la neblina de la noche entre los hachones del fuego intenso de la luna llena de primavera envuelve su faz confundiéndola entre la divinidad y la humanidad, entre la realeza  y la plebe, entre la Madre de Dios y la Madre del género humano, entre el Cedrón y el Pretorio, entre Galilea y Belén, entre Caná y Nazaret, entre Betania y Jerusalén, entre León y Chartres

Y también le hemos puesto un llamador, el Locus Apellationis, que grita justicia ante la falta de misericordia de un mundo cargado de egoísmo en el cual, nosotros, los adanes y las evas de hoy no hemos parado de hacer banquetes de la fruta del árbol de la vida para querer ser dioses siendo tan solo frágiles escudillas modeladas en barro de alfar.

Palio, manto, trono, incienso, hachones, llamador… ¿sin música? ¿sin corazón?

La Virgen Blanca es una ebúrnea pétrea e hierática imagen cordial. Porque para redimir a los hombres hace falta tener un gran corazón. Y corazón de carne. Este corazón será negro y dorado en los viernes santos pares, negro y morado en los viernes santos impares, blanco y morado en la vespertina del Sábado Santo y radiante, el alba de Resurrección. Porque es ahí, realmente, cuando cobra su máxima vigencia la expresión del ángel: “llena de gracia”.

Y ahora el silencio y la soledad de María se harán llanto de corneta y fiscorno y latir de tambor y bombo con “su” banda.
Banda de Nuestra Señora de la Soledad para acompañar las soledades y silencios de este mundo ante la mayor de las injusticias humanas: la Pasión y Muerte de Jesús, el bendito Dios hecho hombre.

Así es Jesús de Nazaret. Él es del que dice Pilato, “He aquí el hombre”, “Ecce Homo”,pero HOMBRE con mayúsculas, porque sólo en la Pasión se culmina lo que Dios hizo en Belén. Sólo el hombro hecho gozne con el travesaño del suplicio supondrá que Cristo se deje la piel, literalmente, por nosotros. 

Porque él se manifiesta como el que es desde la zarza ardiente hasta el Gólgota, pasando por Getsemaní. 

Porque es en ese lugar donde responde “Soy yo” cuando le vienen a prender….

Porque en su ascensión, Cristo dice ser con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Porque es Camino, Verdad y Vida…. Porque él mismo lo proclama: “¡Yo soy!” 

“EGO SUM”


ÁLEX J. GARCÍA MONTEROALOCUCIÓN VIRGEN BLANCA


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