sábado, 9 de abril de 2016

LOS PRIMEROS BRACEROS CONOCIDOS DE LA SEMANA SANTA DE LEON Y SU EXPULSIÓN. COFRADÍA DE JESÚS NAZARENO: 1652-1795.



Artículo publicado en la revista anual de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de la ciudad de León. 2016, págs. 39-41. 

Siempre que revisamos las páginas pasadas de la historia de las cofradías de la Semana Santa de León, nos encontramos con la certeza de afirmar que nuestras cofradías han dejado, por un lado, mucho en el camino, y por otro han evolucionado experimentando transformaciones en todo. De hecho, ninguna cofradía de la Semana Santa de León se parece mucho a lo que ésta fue en sus orígenes en la capital de León. Estos aspectos fueron parte de la personalidad de nuestra Semana Santa y de las hermandades que la componen, rasgos importantes. Muchos de ellos hemos de conocerlos para entender nuestro presente, y otros hemos de asumirlos para recuperarlos, porque aún habiendo desaparecido en la historia, dan sentido a nuestra existencia y razón de ser como cofrades.

Nuestro Padre Jesús Nazareno. Besapie en la Cuaresma del 2016. Foto. G. MárquezEn mis colaboraciones anteriores con esta publicación anual de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, di cuenta de algunas de ellas, desde la errónea denominación del primer abad conocido de la cofradía de Jesús Nazareno, Ventura de Valdés, pasando por algo tan destacado como el toque de atención en cuanto a la recuperación de la advocación al Nombre de Jesús, fiesta principal de la cofradía, y la devoción por el Niño Dios, porque hemos documentado al menos dos imágenes que representaron a Cristo de este modo en la historia originaria de la cofradía de nazarenos leonesa.

En esta ocasión pretendo abordar el tema de los primeros braceros  de los que tenemos conocimiento, y sus nombres, para percibir el distinto concepto que hoy tenemos a la hora de la puja de los pasos, que antiguamente fue trabajo pagado y desde 1795 voluntario.

Efectivamente, en el presente y a falta de otros documentos, sabemos que en 1752 hubo 13 braceros pujando un nuevo paso que la cofradía de Jesús Nazareno compró en Valladolid, estos son los primeros conocidos de nuestra Semana Santa.

Con el título "El documento más antiguo sobre el paso de Jesús Nazareno", Albano García Abad publicó en la revista El Filandón, (Diario de León, 9 de abril de 1995, págs. IV y V) un texto que arrojaba una teoría con una base de veracidad importante respecto a la realización del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la ciudad de Valladolid en 1652 para la cofradía de Nazarenos leonesa.

Sin embargo, no es este el aspecto que queremos destacar en esta ocasión, sino el hecho constatado del propio documento publicado por el Padre Albano, y que, en definitiva, supone el contrato de la cofradía de Jesús Nazareno con 13 individuos de León, para llevar aquel paso adquirido, justo antes de la Semana Santa de 1653, quienes ya lo habían llevado en 1652 en su estreno, y desde la firma del documento pasan a ser braceros titulares, pagados por el trabajo de la "puja", y hermanos de la cofradía.

Sabemos, por otro lado, que los braceros no solían ser hermanos “enteros” sino personas que cobraban por el trabajo de llevar los pasos, y en 1793 eran en la cofradía de Jesús Nazareno en número de 52 repartidos en sus cinco pasos.

En la regla de 1611 se estableció la norma para que los hermanos salieran en penitencia con cruces en procesión el Viernes Santo por la mañana, nazarenos con cruces, y donde no se alude a imagen alguna para sacar en la procesión, pero sí se señala que en el día del Triunfo de la Santa Cruz, 16 de julio, se debía hacer una procesión con una imagen de Jesús Nazareno. (Xuaxús González y Luis Pastrana. "La Regla de 1611." Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. 2003) No sabemos más, desconocemos como salió aquella imagen, como era, cuando se hizo, si aquel Nazareno es el que hoy tiene la cofradía como titular, cuando la hermandad comenzó a sacar una imagen el Viernes Santo, si había braceros y como era la condición de estos en la cofradía.

Por ello, el texto y documento publicado por el Padre Albano, hace ya 21 años, resulta el primero que hace referencia a quienes llevaban los pasos en la Semana Santa de León y quienes los llevan en la actualidad: Los braceros.

Reproduzco a continuación lo que el Padre Albano publicó en 1995. 

"EL DOCUMENTO ESCRITURA DEL AÑO 1653.

En la ciudad de León, a 11 días del mes de abril de 1653 años, parecieron ante mi el Escribano público, de una parte, José de Céspedes, mercader, vecino de la ciudad de León y Abad de Jesús Nazareno, que sirve en el convento de Santo Domingo, extramuros de la ciudad, en la capilla que allí tiene la Cofradía y el dicho Abad prestó caución por los cofrades presente y venideros.

Y de la otra, Juan Martínez, Diego Valdés, Andrés Gutiérrez, Vitorio Álvarez, Francisco Martínez, Domingo García y Tomás del Árbol, vecinos de esta ciudad, a la Puente del Castro; Juan González, Juan García, Fabián González y Gaspar Gutiérrez, vecinos de esta ciudad a la Corredera; Mateo Castrillo, vecino de Santa Ana; José García, vecino a San Salvador del Nido.

Y el dicho Abad, José de Céspedes, dijo que por cuanto la dicha Cofradía de Jesús tiene un paso grande nuevo que es el que compró en la ciudad de Valladolid en año pasado de cincuenta y dos y se ha sacado y ha de sacar en las procesiones que la dicha Cofradía hace todos los años, viernes de la Semana Santa para cumplir con su obligación.

Y que todos los susodichos el Viernes de la Semana Santa el año pasado, juntos y de su voluntad, sin interés alguno, llevaron el paso en la procesión que se hizo el dicho año. Y que ahora, por ser el peso del dicho paso mucho, y considerable el trabajo que tienen de llevarle, se han convenido con los susodichos que durante los días de sus vidas le han de llevar siempre en la procesión. etc.

Ya han aparecido los datos esenciales para el propósito que llevamos. Todavía hay otros datos interesantes en la Escritura: nombra a los braceros; se les ha de recibir como Cofrades, dándoles carta de pago; que cuando fallecieren, se abogue por ellos; que se les dé una colación, que ha de ser a cada uno un pan de a libra, un bizcocho y dos veces de vino; y se les dé las túnicas para llevar el paso.

Como buenos previsores acuerdan que si no de ellos estuviere enfermo y no pudiere llevar el paso, avisará a la Cofradía el Domingo de Ramos, que es cuando se celebra Cabildo. Si no avisare, la Cofradía buscará otro bracero por cuenta del ausente. Los que sabían firmar (y de los catorce, solo firmaron tres) lo ratificaron con su firma y otros lo hicieron por los que no sabían firmar." 

De este modo y gracias a este texto del Padre Albano, conocemos los nombres de los primeros 13 braceros de la historia de la Semana Santa leonesa: Juan Martínez, Diego Valdés, Andrés Gutiérrez, Vitorio Álvarez, Francisco Martínez, Domingo García, Tomás del Árbol, Juan González, Juan García, Fabián González, Gaspar Gutiérrez, Mateo Castrillo, y José García.

Y además, sabemos que la cofradía de Jesús Nazareno les dio carta de pago para su ingreso en la cofradía y túnicas para salir en la procesión y llevar el paso. Un paso que debía salir todos los años el Viernes Santo para cumplir la obligación de la cofradía, y estos braceros habían de comprometerse de por vida, recibiendo por su implicación y en pago de lo que se consideraba un trabajo, un pan de a libra, (casi medio kilo) un bizcocho y dos veces de vino. (alrededor de un litro)

Esta contribución a los braceros se debió mantener posteriormente, pero con pequeñas modificaciones hasta su expulsión a fines del siglo XVIII, puesto que los 52 braceros, con los que contaba la cofradía en 1787, recibían dos reales cada uno, media azumbre de vino, (alrededor de un litro) una libra de pan (cerca de medio kilo) y media de queso (unos 230 gramos)

Braceros cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno. León. Foto. G. Márquez. 2015
Las dificultades económicas de la cofradía de Jesús Nazareno en los últimos años del siglo XVIII, llevaron a tomar a la hermandad varias decisiones, desde la suspensión de la colación y pago a los braceros, a su expulsión, a los que la cofradía denomina como "Judíos", (y es la primera vez, dicho sea de paso como algo importante, que en la historia de la Semana Santa de León aparece este término), hasta resolver la reforma de todos los pasos cuya definitiva resolución data del 11 de enero de 1795, cuando la junta de seises de Jesús Nazareno, resolvió “(…) las desavenencias que ha ocasionado la salida de los Judíos [braceros] en la Procesión que esta cofradía hace la mañana del Viernes Santo, en memoria de la Pasión de Cristo Señor Nuestro, que debiendo ver con la seriedad que exige un acto tan respetable, subcede por el contrario, marchando descompuestamente, sin el orden que corresponde por el mucho peso de los pasos, no queriendo gustosos tirar de ellos los hermanos braceros por el estipendio de los dos reales (…) y viendo también el gravamen que resulta a la cofradía en cuanto a la paga de los dichos Braceros, (…) Creía ser muy útil y ventajoso se quitase dicha salida de los Judíos y se hiciese reforma de la procesión. Y habiendo tratado dichos señores este asunto con la reflexión debida, Acordaron se quite la salida de los Judíos en la referida procesión y que respecto esta cofradía tiene cinco efigies que representan la Pasión del Salvador, se haga con ellas esta función, llevándolas con sus respectivos atributos los hermanos de la misma, graciosa y voluntariamente y que de este modo se ejecute en el presente año y en adelante por cuyo remedio ve libranza la cofradía de la pesada carga a pagar a los braceros.(…)” (Este aspecto de la expulsión de los braceros de Jesús Nazareno fue tratado en Gonzalo Márquez García. “La cofradía del Dulce Nombre de Jesús, un pozo de sorpresas” (III) (Un Libro de Ordenanzas y Cuentas de la cofradía de Jesús Nazareno en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, 1788-1847. Filandón, 2 de mayo de 2004.) 

Es así que entre 1652 y 1795, los braceros de la cofradía de Jesús Nazareno fueron pagados por el trabajo de tirar de los pasos, por el excesivo peso de los mismos, hasta que la hermandad no pudo soportar la carga económica que le suponía, y decide expulsarlos y desde entonces los hermanos de la cofradía son quienes sacan los pasos en la mañana del Viernes Santo leonés en su faceta como braceros, una tradición de la que, afortunadamente, a la luz de este breve repaso documental, podemos explicar y contar en el presente. 

Gonzalo Márquez García
León, 24 de enero de 2016.

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