martes, 5 de mayo de 2015

120 ANIVERSARIO DE LA UNIÓN DE LA COFRADÍA PENITENCIAL DE LA SANTA VERA CRUZ CON LA SACRAMENTAL DE LA MINERVA EL 6 DE MAYO DE 1895.


Portada de la revista de Semana Santa de la Vera Cruz de León. 2015
Este artículo fue publicado en la revista anual de la cofradía de la Vera Cruz de León con motivo del recuerdo de la unión de las cofradías con las advocaciones al Santísimo Sacramento y a la la Vera Cruz, pasando a ejercer la cofradía de la Santa Vera Cruz la fiesta sacramental de la Minerva, sin dejar sus obligaciones para con la celebración de las procesiones de penitencia de Semana Santa. 
(Revista de la Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz, León, 2015, págs. 26-33)

El Viernes Santo, 13 de abril de 1895, nada hubiese tenido de particular si no fuese porque fue el año en que la cofradía franciscana y penitencial de la Vera Cruz comenzó a perder, entre otras cosas, su denominación de Vera Cruz, por el "sobrenombre pagano" de Minerva. 

Consideraciones generales para comprender la unión de las advocaciones de la cofradía de la Santa Vera Cruz con la Sacramental de la Minerva en 1895. 

Aquella hermandad de penitencia y devoción a la Santa Cruz, que habría originado en León las procesiones de penitencia más allá del año 1513, que había disfrutado de capilla y altar en el convento de San Francisco de León desde 1556, que inició sus estaciones de penitencia el Jueves Santo y además comenzó en el siglo XVII la Solemne del Santo Entierro, la cofradía que el Ayuntamiento de León protegía por haberse declarado Patrón Perpetuo de la misma en 1640, aunque ya asistía en presidencia a la procesión de disciplina del Jueves Santo desde 1564, la que tenía el privilegio de escoger a cualquier ciudadano de la ciudad de León para desempeñar el cargo de Abad y costear algunos gastos de la cofradía, la que celebraba la festividad de la Cruz de mayo con procesión por la cuidad, la que destacaba entre las cofradías de León en riqueza de rentas y posesiones según el Catastro del Marqués de Ensenada (1752) y del Censo del Conde de Aranda, (1772) la que el Ayuntamiento explícitamente defendió, según informe de 1772, para que no se extinguiese por la importancia que tenían sus funciones y procesiones de Jueves y Viernes Santo, (como también lo hizo con las cofradías de Nuestra Señora del Rosario del convento de Santo Domingo, la de Nuestra Señora de la Piedad y ánimas del Santo Malvar del Hospital de San Antonio y la del Glorioso Pendón de San Isidoro instituida en la iglesia de la misma Basílica y Colegiata) la cofradía penitencial que para intentar asegurar el Ayuntamiento su supervivencia, ordenó que se uniesen a ella, con sus rentas, las hermandades de San Blas, San Fabián y San Sebastián, la de Nuestra Señora la Nueva y la del Santo Cristo de la Victoria, la cofradía a la que acude en 1812 el mismo Ayuntamiento para que organice de nuevo la procesión más Solemne que hacía, la del Santo Entierro, a fin de normalizar la falta de procesiones que la invasión francesa truncó en 1808, esta misma es la cofradía que fue perdiendo todo su peso en años posteriores llegando a pasar verdaderas necesidades y sufrir más de una calamidad hasta nuestros días.

Cruz del crismón, de guia de la Vera Cruz. Miercoles Santo 2015. León. Foto G. Márquez
Pero ya por aquellas fechas, la penitencial y franciscana hermandad de la Vera Cruz, había comenzado su declive. Experimentaría la falta de rentas por los decretos desamortizadores del Conde de Aranda, y por la supresión de los disciplinantes y penitentes por parte de la Real Orden de Carlos III. (20 de febrero de 1777) Luego, es en la guerra de Independencia (1808-1812) cuando esconde el paso del Santo Sepulcro en el monasterio de las Benedictinas, y después, una falta de recursos general en las cofradías leonesas que obliga a las hermandades de la Vera Cruz y a la de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, a acordar salir juntas en una procesión del Santo Entierro que los años pares partiría del convento de Santo Domingo y al año siguiente del de San Francisco. No fue una solución a un conflicto de siglos, como se ha dicho, sino la respuesta a un problema de crisis económica en ambas hermandades, y como resultado, la unión de la conmemoración del Santo Entierro de Cristo y del misterio de la Soledad de María en una misma procesión. León había unificado dos procesiones en la tarde noche del Viernes Santo en una sola, y así, ambas cofradías perderían desde entonces parte de su idiosincrasia fundacional y de su tradición.

Pero los avatares negativos para la Vera Cruz de León continuarían sucediéndose, al igual que lo experimentaron las demás cofradías de León, las que iban quedando y también las penitenciales de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de las Angustias. Si estas dos últimas dejaron definitivamente el convento de Santo Domingo, instalándose en la capilla de Santa Nonia, tras el decreto desamortizador que afectaba a los conventos masculinos en 1835, la Vera Cruz terminaría por instituirse en la parroquia de San Martín, al afectar igualmente la ley desamortizadora al convento de San Francisco, y de allí empezó a salir la procesión del Santo Entierro en 1837, y el resto de años impares. La cofradía de la Vera Cruz iniciaba un segundo ciclo en su historia, muy distinto al que había protagonizado desde sus orígenes.

La Vera Cruz ya había perdido sus posesiones, su procesión de disciplina del Jueves Santo, su sede fundacional del convento de San Francisco con su capilla y altar, y la procesión del Santo Entierro la compartía con la cofradía de las Angustias. Ha sido común a las hermandades de la Vera Cruz en España, decaer después del siglo XVIII, ya que habiéndose acomodado a la posesión rentas altas, su adaptación a una situación más austera les fue más complicado y, además, su fuerte sentido penitencial se abandonó con las nuevas ideas de la ilustración y de la Revolución Francesa que contagiaban a la sociedad hispana de un pensamiento religioso distinto.

El siglo XIX se presentaba para la leonesa cofradía de la Vera Cruz como un verdadero Calvario, un Vía Crucis anual para poder sobrevivir, percibido, por ejemplo, en como su abad en 1882 se niega a pagar lo que le corresponde para los portadores de los atributos de la Pasión en la procesión del Santo Entierro de aquel año. En 1888 la cofradía inicia la redacción de unos nuevos estatutos, que quiere examinar la hermandad de las Angustias a fin que no le causen perjuicio. Ambas cofradías también revisarán la Concordia de 1830 por caer en desuso muchos de los artículos allí establecidos, llegando a un acuerdo para establecer que cada año se hiciese cargo una de las dos cofradías de la procesión del Santo Entierro, tanto a nivel de costes económicos, como organizativos, abandonando ambas el compromiso de sufragar la mitad de los gastos de cada procesión. Así, además, la Vera Cruz perdió su presencia anual el Solemne cortejo del Santo Entierro, establecido al menos desde 1628.

Pero peor situación experimentaría la devocional de la Vera Cruz apenas tres años después, puesto que 1891 no tenía medios para organizar su procesión del Santo Entierro, y la cofradía y hermanos de las Angustias acordaron que si el Obispo de León lo solicitaba organizarían la procesión del Santo Entierro, aún siendo año impar, eso si, sin hacerse cargo del coste económico. 

La unión de la las advocaciones de la cofradía penitencial de la Santa Vera Cruz con la del Santísimo Sacramento de la Minerva. (25 de abril de 1895 - 6 de mayo de 1895) 

Con estos precedentes, llegó la Semana Santa de 1895, y "El Porvenir de León", informa en su edición del 10 de abril, que "Según costumbre tradicional, este año el día de Viernes Santo por la tarde, si el tiempo lo permite, saldrá de la Iglesia parroquial de San Martín de esta ciudad, la procesión del Santo Entierro, después del Sermón de la Soledad, que predicará el Sr. Chantre de la S. I. Catedral. El Sermón de la Soledad tendrá lugar a las 5 de la tarde y á las seis de la misma saldrá la procesión que recorrerá las mismas calles que en años anteriores." El mismo periódico local noticiaba el 13 de abril, que "Las procesiones de ayer revistieron mayor solemnidad que en años anteriores debido á lo apacible del tiempo. La del Santo Entierro que salió de la parroquia de San Martín, volvió a entrar en la referida Iglesia á las 10 de la noche, asistiendo a ella las autoridades civil, militar y eclesiástica, comisiones militares y civiles, siendo acompañada por la Banda del Regimiento de Burgos y cerrando la procesión un piquete de tropa del citado cuerpo. Los balcones de las casas del tránsito se hallaban todas iluminadas dando con esto mayor ostentación a la fúnebre y patética ceremonia." 

Sin embargo, este año de 1895 presentó más novedades que las narradas en prensa, y es que el presidente nato de las "cofradías unidas de Minerva y Vera Cruz" invitó al abad de la cofradía de las Angustias y Soledad para verificar la procesión en la forma antigua, es decir, según la Concordia de 1830, algo que esta última acepta.

Portada de las Reglas de las Cofradías Unidas de la Minerva y Vera Cruz.
Ya había comenzado un nuevo cambio en la hermandad de la Vera Cruz, otra nueva etapa en su historia que en el presente año de 2015 cumplirá 120 años.  Ésta es la unión de la cofradía de la Santa Vera Cruz con la hermandad Sacramental adscrita a la fundada en la iglesia de Santa Maria de Roma construida sobre el templo de la diosa romana Minerva, cuya institución en León fue en el convento de San Claudio, en una fecha aún por determinar durante el año 1612.

Si bien, en la Semana Santa de 1895, el abad de la Vera Cruz ya lo es como presidente de las cofradías unidas de Minerva y Vera Cruz, no es hasta el 25 de abril, pocos días después, en que se presenta la redacción de unos estatutos que estableciesen el nuevo futuro de la Vera Cruz, que a la postre supondría, incluso, la perdida de su identidad nominal, pues popularmente en León a la cofradía en conjunto se la denomina como "Minerva", curioso sobrenombre de diosa pagana para una cofradía católica sujeta al derecho canónico. Cosas que pasan.

El caso es que en la fecha citada, de 25 de abril de 1895, es presentado al obispado de León un documento denominado como "Constituciones de las cofradías unidas de la Minerva y la Vera-Cruz, establecidas en la Iglesia parroquial de San Martín de la ciudad de León". 

No voy a hacer un recorrido por los artículos del documento y las diferentes normas que se fijaban, puesto que fue ya motivo de un trabajo que publiqué, hace diez años, en la edición de la revista de esta misma cofradía sacramental de la Vera Cruz en el año 2005. (“Las Constituciones de las cofradías unidas de la Minerva y la Vera Cruz. 6 de mayo de 1895. Revista Semana Santa de la Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz. León, 2005. Págs. 21-26.)

Ahora quiero reproducir los textos de aprobación que resultan interesantes tras 120 años, situados en aquellas nuevas reglas de 1895, al término de la enumeración de los artículos reglamentarios, según la edición impresa de las Constituciones publicadas en 1897 por la imprenta de M. Garzo, (Plaza Mayor, 13 - San Marcelo, 2) y que dicen así: 

Excelentísimo é Ilustrísimo Señor Obispo de León

Los que suscriben, Párroco y Señores Seises de la junta de Parroquia de la de San Martín de esta ciudad, á V. E. Ilustrísima respetuosamente exponen: Que deseando conservar en la parroquia de su representación la Santa y tradicional costumbre de la Procesión Solemne del Santo Entierro, y á la vez fomentar el culto al Santísimo Sacramento, han concebido el proyecto de reorganizar las antiguas cofradías de la Minerva y Vera-Cruz establecidas en la referida parroquia, bajo las bases que se declaran en las adjuntas Constituciones que elevan al superior conocimiento de V. E. Ilma. con la súplica reverente su S. S. Ilma. se digne aprobarlas y declarar canónicamente erigidas dichas dos Cofradías Unidas.

Es favor singular que esperan merecer á la notoria bondad de V. E. Ilma. al que vivirán agradecidos.

Dios guarde á V. E. Ilma. muchos años.

León 25 de abril de 1895

(...)

El Párroco. Tiburcio Prieto Montiél. Los seises, Antonio Calvo, Víctor Campo, Segundo Fernández Llamazares, Isidoro Aguado Solís, José Fernández Devesa, Salustiano Posadilla, Vicente Sánchez. 

El 2 de mayo los estatutos y la solicitud son remitidos al Fiscal Eclesiástico para su revisión según orden del Obispo de León y tramitación del secretario Adolfo Pérez Muñoz, recibiendo la contestación del mismo, Licenciado Pérez Ortiz en el siguiente modo: 

Excelentísimo e Ilustrísimo Señor.

El Fiscal General Eclesiástico del Obispado ha examinado detenidamente las precedentes Constituciones presentadas por el Párroco y Sres. Seises de la Junta de Parroquia de la de San Martín de esta ciudad pidiendo á V. E. Ilma. la aprobación de las mismas y autorización para la erección de las Cofradías Unidas de la Minerva y la Vera-Cruz en dicha parroquia, é informa que es muy laudable el fin verdaderamente piadoso que se proponen los asociados, y muy digno por consiguiente de que se lleve á debido efecto, y que las Constituciones están hechas y formadas para el mejor servicio de Dios, bien, utilidad, buen orden y concierto de la referida Cofradía: en atención á lo que este Ministerio fiscal entiende que no hay inconveniente alguno en que V. E. Ilma. apruebe las Constituciones que presentan y las conceda la licencia que solicitan, siempre que manifiesten que en esta ciudad no exista otra Cofradía con el nombre de Vera-Cruz. Tal es el parecer fiscal; sin embargo, V. E. Ilma. resolverá como siempre lo mejor. León y cuatro de Mayo de mil ochocientos noventa y cinco.

Excmo. el Ilmo. Señor.

Licenciado Bernardo Ortiz. 

Finalmente se reproduce texto de conformidad del Obispo de León según el informe citado que a la letra dice así. 

Auto de aprobación. En la ciudad de León á seis de Mayo de mil ochocientos noventa y cinco, S. E. Ilma., el Doctor D. Francisco Gómez Salazar y Lucio Villegas, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de León, Conde de Colle, Señor de los Lugares de las Arrimadas y Vegamián, etc. Habiendo visto las precedentes Constituciones de las Cofradías unidas de la Minerva y Vera-Cruz, establecidas en la Iglesia Parroquial de San Martín de esta ciudad de León, por ante mi el infrascrito Secretario de Cámara y Gobierno Eclesiástico, dijo S. E. Ilma.: que las aprobaba y aprobó cuanto ha lugar en derecho, siempre que en esta repetida ciudad, no exista otra cofradía con el nombre de Vera-Cruz, recomendando á los hermanos el más exacto cumplimiento de las indicadas Constituciones que no podrán variarse en ningún tiempo sin autorización del Diocesano y entendiéndose todo sin perjuicio de nuestra autoridad ordinaria, y observándose las Constituciones CXXI, CXXII, CXXIII y CXXIV de las Sinodales del Obispado. Así lo acordó y firma S. E. Ilma. de que certifico.

+Francisco. Obispo de León.

Ante mi,

Dr. Adolfo Pérez Muñoz,

Secretario. 

Corpus Chico de la Sacramental de la Vera Cruz. León 2014. Foto G. Márquez
Es así como la Vera Cruz se reúne con la cofradía del Santísimo Sacramento fundada en el convento de San Claudio y que también había recalado en la iglesia parroquial de San Martín. Ambas en decadencia terminaron uniéndose a instancias del Párroco de San Martín, Tiburcio Prieto, en 1895 para conservar en la parroquia las solemnes funciones de la procesión del Santo Entierro los años impares, los cultos al Santísimo Sacramento especialmente en la festividad del Domingo de la infraoctava del Corpus con una procesión por la Plaza Mayor, y una solemne misa de Difuntos en el mes de noviembre por la memoria de los asociados (hermanos) de la cofradía.

Echando la vista atrás y haciendo una revisión superficial de la interpretación histórica que se ha realizado sobre la unión de ambas cofradías y en lo que respecta a la actual cofradía Sacramental de la Vera Cruz, podemos concluir que ha desparecido todo vínculo de la hermandad penitencial de la Santa Cruz en su vertiente originaria seráfica (franciscana), que la consideración de señalar que con la unión de las dos hermandades, Santísimo Sacramento de la Minerva con la penitencial de la Santa Vera Cruz, se creó una cofradía nueva y distinta es un error grave, ya que únicamente se unieron dos advocaciones en una misma hermandad, y que por tanto, las dataciones de ambas advocaciones son las que proporcionan el origen de la actual cofradía, y que la unión de ambas no se produce en el año que se sigue publicando, sin la existencia de documentación original escrita, de 1876, sino como se demuestra de modo explicito y documentado en 1895, a 6 de mayo, haciendo en este presente año 2015, 120 años desde este hecho trascendental en la historia de la actualmente denominada Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y de la Santa Vera Cruz de León, y apodada como "Minerva". 

Consideraciones finales. 

Como valoración personal muy rápida, la trascendencia de la unión de la Sacramental de Minerva con la penitencial de la Vera Cruz ha producido una indeterminación y cierta confusión endémica e interna en la cofradía y hermanos y hermanas, y por extensión externa, en cuanto al concepto de cofradía, que se resuelve con sencillez en cuanto a la aceptación simple de atenerse al desarrollo de los cultos sacramentales y la celebración de las procesiones penitenciales durante la Semana Santa desde una idea de unidad.

Separar emblemas o estandartes atendiendo a si la función tiene uno u otro carácter es un error de bulto, puesto que cualquier bandera de la cofradía, tenga la iconografía que tenga, es representativa de la propia cofradía, que es una sola, no dos. Por ello, la bandera sacramental estrenada en la procesión del "Corpus Chico" debería salir en las procesiones de la Semana Santa, y en cualquier otra porque es un estandarte representativo de la cofradía y de su historia, como también debería realizarse uno que aludiese a la advocación de la Vera Cruz, y este es fácil, ya que el inventarío de la cofradía en 1895 describe una bandera de la cofradía de la Vera Cruz, su estandarte, de color encarnado con una cruz de plata, que posiblemente fuese el remate del mástil, y es muy probable que llevase sobre la tela una cruz, bordada o cosida en otro color, siendo un tipo de bandera, "pendoneta", muy similar al que se describe en la Catedral de León hacia 1450, en tela negra y con una Cruz roja bordada en el centro para el canto del "Vexilia Regis", un canto a la Santa Cruz realizado en Viernes Santo mientras el Deán la movía sobre los fieles, y que muchas hermandades de la Vera Cruz tomaron como costumbre. La existencia documental de un estandarte similar en el inventario citado, sirve de apoyo a esta propuesta.

Por otro lado, todas las cofradías de León han perdido en su historia muchos aspectos de su identidad, así Jesús Nazareno, denominación fundacional, olvidó su festividad principal y procesión del Dulce Nombre de Jesús con las imágenes representativas del Niño Dios que llego a tener; Angustias y Soledad, dejó su procesión originaria de la Soledad en la noche del Viernes Santo, y ambas su sede fundacional de Santo Domingo; al igual que le sucedió a la hermandad de la Vera Cruz con el convento de San Francisco y peor se fue a otras cofradías, que han desaparecido para siempre, con sus advocaciones y costumbres, incluso con las imágenes que centraron su devoción, y, en definitiva ha sido una pérdida en la cultura popular de León.

Paso de la Santa Cruz con la reliquia del Lignum Crucis. Cofradía de la Vera Cruz. Miércoles Santo León 2015. Foto G. Márquez
Es por esto que, nuestra responsabilidad se centra en establecer un futuro lógico a la evolución general de las cofradías del siglo XXI, y en este caso, para la supervivencia de la hermandad Sacramental de la Vera Cruz. (Habrá notado el lector que viene siendo la nomenclatura abreviada que personalmente establezco para nombrar a esta cofradía con el sobrenombre de "Minerva")

Pero también se debe dar una revisión estricta de nuestro pasado y tomar la firme decisión de recuperar tanto la esencia simbólica que nos identifica, como aquellos cultos y funciones que distinguieron a las cofradías que forman hoy, tras la unión de hace 120 años, la Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y de la Santa Vera Cruz de León, y quizás, con la elaboración de un estandarte que conmemore la unión de ambas advocaciones, fechada el 6 de mayo de 1895, podamos poner un granito de arena simbólico para comenzar a construir un nuevo futuro para esta cofradía y modificar el que hace tantos años provocó la despersonalización de la propia cofradía de la Vera Cruz, así como una desorientación que hoy es más que palpable en el seno del mundo cofrade de León.

Nosotros somos los únicos responsables de trasmitir la realidad de la cofradía Sacramental de la Vera Cruz, y de actuar con lógica en cuanto a la aplicación práctica del conocimiento, ciertamente limitado, de nuestro pasado; sin olvidar las opciones trascendentales para sentar la base de un futuro de compromiso más allá del recuerdo simple de la unión de la penitencial cofradía de la Santa Vera Cruz con la Sacramental del Minerva hace ya 120 años.

Gonzalo Márquez García.

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