martes, 18 de junio de 2013

UNA ESCRITURA NOTARIAL DE 1513 NOS PROPORCIONA LA NOTICIA MÁS ANTIGUA DE LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ DE LEON, Y CONSECUENTEMENTE, DE TODA LA SEMANA SANTA LEONESA.

Este artículo fue publicado en la prensa local de León, hace ya nueve años, dando a conocer el primer documento conservado alusivo a una cofradía penitencial en la ciudad de León, la cofradía de la Vera Cruz. En el presente, 18 de junio de 2013, aprovecho para reproducirlo de nuevo, como autor del mismo, en recuerdo del cumplimiento del quinto centenario de la realización del dicho legajo notarial, que al fin y al cabo, data a la hermandad de la Vera Cruz de León, hace ya 500 años. Personalmente pienso que es importante para la Semana Santa leonesa este dato, y particularmente para la cofradía de Minerva y Vera Cruz, aunque la propia cofradía no repare ni destaque éste hecho, y por ello, ahora vuelvo a presentar este pequeño trabajo.

Diario de León, Dominical “Filandón”, 28 de marzo de 2004. Gonzalo Márquez. 

UNA ESCRITURA NOTARIAL DE 1513 NOS PROPORCIONA LA NOTICIA MÁS ANTIGUA DE LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ DE LEON, Y CONSECUENTEMENTE, DE TODA LA SEMANA SANTA LEONESA.

El hallazgo continuo de documentos con los que, desde el año 1997, vengo reconstruyendo ese puzzle, lleno de incógnitas, que es la historia de la Semana Santa leonesa, se ha visto casualmente premiado con la donación, a la Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz, de la escritura más antigua conocida sobre una cofradía penitencial en la ciudad. El documento en cuestión procede del archivo particular de dña. María del Carmen Pariente Baltanás, quien entregó una copia del mismo a la hermandad, a través de las gestiones del hermano José Antonio Díez Martínez.

Fue hace siete años cuando señalé que la congregación penitencial más añeja de la Semana Santa leonesa era la Santa Vera Cruz, la cual organizaba la procesión de los disciplinantes en la noche del Jueves Santo, hecho confirmando plenamente, así como que la misma cofradía es la titular indiscutible y única a la hora de desempeñar la conmemoración del Santo Entierro, desde su origen en 1628 hasta la fecha del acuerdo para verificar en unión este Misterio con la hermandad de las “Angustias”, en 1830. Todo ello se halla avalado por decenas de documentos del Archivo Histórico Municipal de León, del que he podido recopilar más de 200 referencias sobre la Semana Santa, cofradías y procesiones, entre 1564 y 1900.

En los libros de Acuerdos Municipales de 1567 se nos asocia por primera vez la procesión de los disciplinantes con la hermandad de la Santa Vera Cruz, si bien, la referencia inicial de esta procesión data, en el mismo archivo, de 1564, y en el Archivo Catedralicio en 1521, año que tomábamos como orientación al hablar de esta cofradía, cuyos cortejos partían del convento de San Francisco.

Pues bien, recientemente ha aparecido una escritura notarial que nos demuestra la existencia de la cofradía de la Santa Vera Cruz muy a principios del siglo XV. El texto es fechado en el “monasterio de santo isidro de la dicha cibdad de león” el sábado 18 de junio de 1513, y firmado por los donantes Martín González, Juan Martínez y Pedro de Santibáñez, los representantes de la cofradía y hermanos de ella, Bartolomé de Zamora y Alonso de Aller pintor, figurando como testigos del registro de la misma, Martín González azabachero, Diego de Hordas, el criado del señor Luis Barba, Pedro Martínez azabachero, Reynalte Garavito y Diego de Peñafiel, vecinos de León y moradores de ella, ante García Alonso de Balvas, escribano de la Reina y notario público en la corte, en todos sus reinos y en el concejo, así como uno de los doce escribanos y notarios públicos del número en la ciudad de León.

El documento en cuestión resulta ser una “Fundacion y dotacion de ciertas Misas y Sufragios echa a favor de la cofradia de la Santa Vera Cruz sita en el Convento de San Francisco Extramuros de esta Ciudad por Martin Gonzalez Santibáñez, Juan Martínez de Santibáñez y Pedro de Santibáñez, hermanos, vecinos que fueron de esta Ciudad, para lo que dejaron a la cofradía ciertas heredades en los Lugares de Campo y Santibáñez, y un prado en trobajo de Arriba. Año 1513.” Este es el primer título del legajo, ya que también le acompaña un segundo que resulta ser la descripción de las heredades y su posesión judicial por parte de la cofradía.

En la redacción del documento, los donantes se declaran vecinos y moradores de la ciudad de León, así como hijos legítimos de Martín González de Santibáñez y Juana González, su mujer, ambos ya fallecidos, y según este manuscrito afirman que “(…) otorgamos y Conoszemos por esta presente escritura et publico instrumento, que damos, cedemos y donamos y anexamos e incorporamos y facemos donacion, anexion y encorporazion  y non revocable, perpetuamente et para siempre jamás, a la confradia de la Santa y preciosa Vera cruz + que es en la dicha cibdad de león en el monesterio de san francisco estramuros de la dicha cibdad de leon, y a los confrades y hermanos della que agora son o serán de hache adelante para siempre jamás, (..) de una heredad que nosotros avemos e tenemos en el lugar de Santivanes y el campo y sus términos, juresdicion de la dicha ciudad de león, que son tierras y prados (…)  et mas un prado, que la dicha Juana gonzalez nuestra madre avia y tenia y poseya en el lugar de trobajo del camino alfoz de la dicha cibdad de león (…)” 

Las propiedades de Santibáñez se encontraban arrendadas a Gonzalo de Oblanca, quien abonaba por ellas, anualmente, dos cargas de pan, una de trigo y otra de centeno. Respecto al prado de Trobajo, solo señala que rendían cada año 240 maravedíes y un par de gallinas.

Así, estos bienes fueron ofrecidos a la cofradía de la Santa Vera Cruz, no sin poner una serie de condiciones que debían cumplir estrictamente los hermanos de la compañía penitencial. Estas eran:

1ª.- La cofradía debía mandar decir una misa cantada el primer domingo de cuaresma por el alma de Juana González, a la que asistirían todos los hermanos con sus velas, y saldrían con su responso cantado sobre la sepultura de la dicha señora.

2ª.- Desde las navidades de 1513-14 hasta el día de San Juan, los cofrades han de decir sobre la sepultura de Juana González, los responsos de las misas mensuales que se hacen por la compañía, (era una al mes y en este caso son seis, las correspondientes a los meses entre enero y junio) a los que hay que añadir los responsos de la cruz de mayo y la de septiembre, tal y como les “decian y fazian decir en vida” de la dicha señora. Todo ello llevando los hermanos sus candelas encendidas. Esto último significa que Juana González tenía ya encargos de rezos por su alma, a la cofradía, antes de su fallecimiento.

3ª.- Por ultimo, desde el día de San Juan, hasta el de Navidad, (el segundo semestre del año) la cofradía debe hacer decir en el monasterio de San Francisco una misa rezada, por el alma de Juana González, con su responso sobre la sepultura de la difunta. Serán, por tanto, seis misas. Aclarando que las mismas deben ser diferentes y a parte de las que se recogen en la regla de la cofradía, cuyos cultos ya eran obligados para los hermanos de la Vera Cruz.

La redacción de este, “contrato de cesión” repite una y otra vez que estas heredades serán de disfrute y libre disposición para la cofradía, siempre y cuando esta dé firme cumplimiento a los requisitos descritos por los donantes, de lo contrario, la posesión de aquellas retornaría a sus primitivos dueños, o en su defecto a los correspondientes descendientes de ellos. Algo que no sucedió, ya que el Catastro del Marqués de Ensenada (1750-55) nos señala como la cofradía de la Santa Vera Cruz leonesa poseía en Campo y Santibáñez, siete tierras centenales de secano, cinco tierras trigales de las que cuatro se hallaban en regadío, cinco prados de regadío y otros dos de secano. Afirmando que, “Tiene en campo concejil y en los prados nominados nueve chopos”, y también “diez y nueve Negrillos”. Todo ello se hallaba arrendado a Manuel Díez y Maria García, quienes pagaban al año noventa reales. También en Trobajo del Camino mantenía la propiedad de un prado de regadío, arrendado por Pedro García, vecino de este lugar, quien abonaba a la hermandad anualmente veinte reales de vellón. En definitiva, la información del Catastro de Ensenada es una confirmación de autenticidad del documento de 1513, y la constancia de que la hermandad de la Vera Cruz debió cumplir las condiciones impuestas por los donantes.

La escritura también hace mención del abad de la cofradía, Francisco Zapatero, del procurador de la compañía, Juan de Villavidel, y del escribano de la misma, Bartolomé de Zamora, además de enumerar a un grupo de hermanos, probablemente el total de los componentes de la compañía penitencial. Estos eran: Antonio Zamorano, Antonio de Valcacer, Gonzalo Guaridor, Isidro de la Calle, Pedro de Villanueva “el cojo”, Rodrigo de Cimanes, Alonso Gutiérrez, Gonzalo de Rueda, Francisco Cermeño, Gutiérrez de Vallejo, Pedro Fernández, Alonso de Valle, Marciel Rodríguez, Alonso de Trobajo, Andrés Pellitero, Juan Escudero, Pedro de Cobillas, Alonso de Salamanca, Fernán Pérez, Machín de Buitrón, y Alonso de Aller, pintor, vecinos y moradores en la ciudad de León.

Para concluir este trabajo, considero que es importante emitir un juicio de valor del documento en cuestión, que desde mi punto de vista es de gran importancia, ya que no solo nos describe las circunstancias de la donación de bienes por parte de los hijos de la difunta señora, Juana González, sino que, del mismo modo, demuestra y confirma la antigüedad de la cofradía de la Santa Vera Cruz leonesa, asimismo, nos hace referencia a su regla (estatutos) con lo que apreciamos, sin lugar a ninguna duda, que está perfectamente organizada y regulada en sus celebraciones, comunicándonos cuales eran los cultos y misas anuales, además de citar el nombre del abad, hermanos y cargos de la misma, en aquel lejano año de 1513. Por otro lado, y como colofón, se convierte desde este momento en el documento más antiguo conocido de una cofradía penitencial leonesa, y por lo tanto de la Semana Santa en la ciudad de León.

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