viernes, 22 de marzo de 2013

VERA CRUZ: 1513. Sacramental adscrita a la iglesia de Santa Maria supra Minerva: 1612.

Estandarte-guión de la Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto. G. Márquez.NOMBRE OFICIAL 
Real cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y de la Santa Vera Cruz

TEMPLO
Iglesia de San Martín. Inicialmente estuvo en la Iglesia del convento de San Francisco desde su fundación hasta que con la desmortización se trasladó a San Martín en 1837. La cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva pasó del Convento Benedictino de San Claudio a San Martín en 1763.

BREVES DATOS DE SU FUNDACION (Primera referencia de la Vera Cruz en 1513, fundación de la Sacramental de Minerva en 1612)

La cofradía de la Vera Cruz se fundó en el convento de San Francisco en una fecha aún por determinar, aunque está plenamente documentada su existencia el 18 de junio de 1513 por lo que en el presente año se cumplen 500 años de la primera referencia histórica conservada de la cofradía penitencial, que el 6 de mayo de 1895 se unió en la parroquia de San Martín con la cofradía Sacramental de Minerva obteniendo la aprobación para tal fin, así como de unos nuevos estatutos, por el Obispo Francisco Gómez-Salazar, denominándose desde entonces como cofradía de Minerva y Vera Cruz.

La hermandad de Minerva y Vera Cruz recibió el título de “Real Cofradía”, el 17 de octubre de 1996, otorgado por la Casa de Su Majestad el Rey Juan Carlos I, quien había recibido la distinción de “Abad Honorario”, por parte de la cofradía, el 14 de marzo de 1970 cuando Don Juan Carlos era Príncipe de Asturias. Es desde entonces cuando se modifica la denominación de la hermandad pasando a nombrarse como Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y de la Santa Vera Cruz, incorporando la corona Real borbónica a su emblemática.

De la importancia de la cofradía de la Santa Vera Cruz nos da muestra como ésta aglutinó otras devociones a finales del siglo XVIII como son las de San Blas, San Fabián y San Sebastián, Nuestra Señora la Nueva, y Santo Cristo de la Victoria. Todas ellas, cofradías erigidas en la iglesia del convento de San Francisco. Esta conjunción de compañías se realiza a instancias del Ayuntamiento leonés para proteger a la cofradía de la Santa Vera Cruz de la posible extinción que se podría producir a causa de la petición de informes de hermandades, cofradías, congregaciones y gremios solicitada por orden del Conde de Aranda, el 22 de diciembre de 1770. En la respuesta municipal sobre tipos de cofradías y consejos para su desaparición, dada del 29 de febrero de 1772, Se estableció que “(...) como esta Regla general conviene que tenga alguna cxcepción nos parecía muy del asunto que la tuviese la Cofradía de la Santa Cruz por deberla servir un vecino del Pueblo a quien se escoge cada año, y ser sus principales funciones la Representación de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, en el Jueves y Viernes Santo, pero para que a el Abad no se le ocasionen gastos algunos se podrían unir ciertas Cofradías las demás fundadas en el Convento de San Francisco donde esta sita.”

Santo Cristo del Desenclavo. Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto. G. Márquez.Después de la Guerra de Independencia, se agregaría a esta hermandad de la Vera Cruz la cofradía de Santa Gertrudis la Magna, única instituida en el monasterio de Santa María de Carbajal.

Con la desamortización de bienes eclesiásticos ordenada en 1835, la cofradía tuvo que abandonar su sede fundacional del convento de San Francisco, estableciéndose desde 1835 en la iglesia que actualmente es su sede parroquial, San Martín, al igual que hicieron las hermandades penitenciales fundadas en el convento de Santo Domingo, Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y Jesús Nazareno, aunque desde el incendio que había sufrido el monasterio en enero de 1809, éstas ya se habían refugiado en la capilla de Santa Nonia, estableciéndose desde 1835 y hasta la actualidad en la citada capilla, propiedad entonces de la congregación de los Servitas.

Por otro lado y respecto a la advocación al Santísimo Sacramento hemos de señalar que bajo el término de “Minerva” se esconden, para dar más complejidad a la historia de la actual hermandad, dos cofradías sacramentales. Estas son, en primer lugar: la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Martín que hunde sus raíces en el siglo XVI, documentada ya en 1560 y cuya primera regla conocida data del 29 de octubre de 1633, reformados en 1727 y estableciendo que en representación de la sacramental hermandad, su Abad y Procurador debían asistir a la procesión del Entierro de Cristo que sale del convento de San Francisco.

En segundo lugar se compone por la congregación que le da nombre por su mayor importancia, la del Santísimo Sacramento de la Minerva, que tiene su germen en la compañía del Santísimo Sacramento fundada en la iglesia de Santa María sopra Minerva de Roma, promovida por Tomas Stella desde 1530, y difundida por el Papa Paulo III, con la bula “Dominus Noster Jesus Christus” otorgada en 1539.

A imitación de la Romana hermandad Sacramental se establece en el convento de San Claudio de León la cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva, cuya fundación fue solicitada por el abad del monasterio, Fray Vicente de Arce, junto con siete monjes, al general de los Benedictinos, solicitando, además que las mujeres pudiesen entrar en el convento a fin de participar en las procesiones que tendrían lugar en el claustro los terceros domingos de cada mes y en la fiesta del Corpus. El permiso, para ambas reclamaciones, fue otorgado el 27 de enero de 1612, y el 26 de julio de 1612 es el Obispo de León, Francisco Terrones, quien dio el beneplácito para el establecimiento de la cofradía de La Minerva en el monasterio de San Claudio, produciéndose su fundación, por lo que en el año 2012 la devoción Sacramental de la actual cofradía cumplió 400 años.

Trono del Santísimo y Custodia de Enrique de Arfe. Corpus Chico 2012. León. Foto M.J. Soto.
Aquella fundación no supuso su establecimiento definitivo, ya que ésta cofradía de “Minerva” se extinguió poco después, siendo retomada, por los mercaderes de paños, joyería, hierro y cerería del barrio de San Martín, que propondrían al abad de San Claudio, fray Antonio de Guzmán, la nueva institución de la hermandad del Santísimo Sacramento de la Minerva, el 3 de noviembre de 1637, con redacción de unos estatutos y su aprobación por ambas partes tres días después, así como por el obispo de la diócesis de León, Bartolomé Santos, el 8 de enero de 1638. Esta hermandad tendría como fiesta principal la conmemoración de la fiesta Sacramental en la infraoctava del Corpus, denominándose como festividad de la “Minerva Grande”.

En 1763, según la documentación del Archivo Histórico Diocesano de León, Sacramental de “la Minerva” se trasladó del convento de San Claudio a la iglesia de San Martín, fusionándose con la del Santísimo Sacramento de dicha parroquia posteriormente, el 29 de abril de 1783, según aprobación del obispo Cayetano Antonio Cuadrillero.

La cofradía sobrevivió a un decreto de extinción de cofradías en 1841, argumentando su abad, Gabriel Álvarez que era la única en la ciudad que realizaba un culto Solemne al Señor Sacramentado, pidiendo “declarar su continuación” y señalando, por otro lado, estar agregada a la cofradía del Santísimo Sacramento instituida en la iglesia de Santa María Sopra Minerva de Roma y disfrutar de la Bula otorgada por Paulo III. De este modo se aprueba la perpetuación de la hermandad, por ser única de ésta clase, que redactó nuevos estatutos aprobados el 20 de diciembre de 1844 por el gobernador eclesiástico, Manuel Aguayo y Quevedo, al estar vacante la sede leonesa, uniéndose con la hermandad de la Vera Cruz de San Martín, tal y como hemos señalado, el 6 de mayo de 1895.

Pero volviendo a la franciscana y penitencial hermandad de la Santa Vera Cruz, hemos de señalar que el 3 de octubre de 1556, Fray Antonio de Guzmán concedió a Francisco Álvarez y su mujer Juana de Quiñones que en la capilla que habían adquirido en 1554 y reedificado, intitulada del nombre de Jesús o la Cruz, los cofrades de la Cruz pudiesen celebrar allí la fiesta de la Circuncisión, los primeros días de cada año, así como otras misas dotadas por parte del citado matrimonio, quienes en 1586 fundaron la misma capilla pero bajo la advocación de la Cruz, lugar donde se guardaron las insignias de la hermandad y de la que pasó a ser la propietaria hasta la Desamortización de Bienes Eclesiásticos de 1835, puesto que en el inventario de bienes del convento de San Francisco, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de 1837 se describe el altar del Santo Sepulcro, compuesto por “Un retablo viejo con una cruz dorada. San Juan y la Dolorosa. El Señor en su Urna dorada con sus cristales”, afirmando que esté pertenece a la cofradía de la Cruz, sita en dicho convento, el cual ya había tenido que abandonar, puesto que la procesión del Santo Entierro de 1837 ya salió de la iglesia de San Martín aquel año.

El 28 de marzo de 1521 tenemos noticia de la primera procesión de la Semana Santa en León, la de los Disciplinantes del Jueves Santo y como ésta entraba durante su estación de penitencia en la Catedral de León, abriendo el cortejo un crucifijo que sería portado por un cofrade de la hermandad penitencial de la Vera Cruz, ya que esta procesión del Jueves Santo nos es identificada plenamente por los libros de Acuerdos y Cuentas Municipales desde 1564 y 1567 como la que hacía la hermandad de la Vera Cruz al señalarse en los mismos, a fecha de 18 de abril de 1567: “Que se pregone la procesión de los disciplinantes”; que dice a la letra lo siguiente: “Este día los dichos señores mandaron que se pregone hoy a las placas y mercados de esta ciudad haciendo saber que mañana a la noche se hace procesión de la Cofradía de la Cruz y a de haber disciplina para que todos los vecinos que quisieren hallarse a la dicha procesión y llevar lumbre lo hagan, lo que será a las siete de la noche, y que todos los vecinos por las Calles donde pasare la procesión limpien las Calles so pena de, a un maravedí a cada uno que no las limpiare.”

Un aspecto que distinguió y condicionó a la cofradía de la Vera Cruz fue que el Ayuntamiento se declarase “Patrón Perpetuo” de la cofradía. La presencia continua y puntual de los representantes de León a la procesión de disciplinantes desde 1564, organizada por la hermandad el Jueves Santo, debió ser el motivo para que en el 31 de marzo de 1640 los regidores y corregidor del Ayuntamiento tomaron la decisión de asistir siempre al citado cortejo, momento en el que comienza el patronato, término aparecido desde entonces en varios textos municipales. El documento de 1640 dice así: “Este día el Señor Capitán Don Fernando de baldes corregidor de la dicha ciudad dijo y propuso que la ciudad acostumbraba ir acompañando la procesión de disciplina el Jueves Santo que la cofradía de la Vera Cruz hacia y salía del convento de San Francisco de esta ciudad, y que después que el corregidor ha visto que acuden muy pocos de los caballeros regidores a la dicha Procesión y si algunos acuden luego se van y desaparecen, quedándose su mayoría solo y cuando mucho con uno u dos caballeros regidores cosa indecente y desautorizada en un día semejante y que así la ciudad determinase lo que fuese mas conveniente o no ir la ciudad a semejante acto, o concurrir todos, y habiéndose hablado y platicado sobre el caso se acordó y boto que todos los caballeros regidores y escribanos de ayuntamiento y procurador general según se acostumbra asistan a la dicha procesión en la forma y como se acostumbra rigiéndola y gobernándola acompañando por lo menos cuatro de los caballeros regidores mas antiguos al señor corregidor sin excusarse ninguno, sino fuese con causas por una pena de doce reales a cada uno a repartir según costumbre entre los presos. E se avise a los porteros para que aboguen en la forma ordinaria.”

Desde esta declaración institucional de los regidores leoneses del siglo XVII, el municipio asistirá siempre a la citada procesión del Jueves Santo, hasta su desaparición tras el decreto del Rey Carlos III, que con fecha 20 de febrero de 1777, prohibía los disciplinantes, empalados y penitentes de sangre, y también acudirá a la procesión del Santo Entierro, al menos desde 1663, que la hermandad de la Vera Cruz, por un motivo que desconocemos, comenzó a organizar a comienzos del siglo XVII.

La primera referencia que tenemos respecto a que la hermandad de la Vera Cruz saliera en procesión el Viernes Santo nos la proporciona un documento de la cofradía de las Angustias y Soledad de 1628, cuyos hermanos tomaron la decisión de reunirse con los de la Vera Cruz, para respetar la tradición de salir la Vera Cruz el Jueves Santo y las Angustias y Soledad el Viernes Santo, proponiendo la cofradía de Santo Domingo que ambas cofradías saliesen juntas tanto el Jueves como el Viernes Santo, en ambos días. Es lógico que la cofradía de las Angustias protestase, puesto que si la Vera Cruz hacía desde su origen la procesión del Jueves Santo y pasaba a hacer también otra el Viernes Santo, identificada a posteriori con el Santo Entierro, perjudicaría a la cofradía de las Angustias, puesto que, aunque la Vera Cruz la haría antes, impediría a muchos fieles asistir al posible sermón que haría la cofradía de las Angustias en el convento de Santo Domingo antes de la salida de su procesión de la Soledad.

El intento de la cofradía de las Angustias y Soledad no debió tener mucho efecto, puesto que con posterioridad, y aun teniendo una laguna documental, nos encontramos que desde 1663 aparecen puntuales y múltiples noticias de la asistencia municipal a la procesión del Santo Entierro de la hermandad de la Vera Cruz que partía desde el convento de San Francisco.

A la Solemne Procesión del Santo Entierro no solo asistían los concejales, por ser el Ayuntamiento leonés Patrón Perpetuo de la cofradía de la Santa Vera Cruz, también lo hacían las autoridades de la Iglesia, el pueblo de León, así como una buena parte de las cofradías de la capital, con sus estandartes, insignias y velones.

Con la entrada de las tropas francesas en la ciudad, las cofradías dejaron de realizar sus actos e incluso, al menos las tres penitenciales, Vera Cruz, Angustias y Soledad, y Jesús Nazareno, llegaron incluso a extinguirse, tal y como se manifiesta en 1812, cuando el Ayuntamiento de la ciudad instará al abad último y seises de la cofradía de la Santa Vera Cruz a reinstaurar la procesión del Entierro de Cristo, la más solemne e importante, algo que la hermandad no pudo llevar a cabo. De este modo los regidores leoneses toman la decisión de organizar una “Solemne Procesión del Entierro de Cristo y Soledad de Maria con Sermón, y asistencia del mismo Ayuntamiento y de la Capilla de música de la Santa Iglesia Catedral costeándose de los fondos públicos como las demás fiestas de Ciudad (...)”.

Para esta procesión se decidió tomar el paso del Santo Sepulcro, que la cofradía de la Cruz tenia guardado en el Monasterio de Santa María de Carbajal, custodiado por las MM. Benedictinas, así como la Virgen de la Soledad, una de las titulares de la cofradía de las Angustias, ésta resguardada en la capilla de Santa Nonia. Por lo tanto, es el germen del futuro acuerdo tomado por ambas cofradías, para que en la tarde del Viernes Santo se uniese en una sola procesión, primero, la conmemoración del Santo Entierro de Cristo y el recuerdo y acompañamiento de la Virgen en su Angustia y Soledad que tenía lugar más tarde.

Durante dos años más sucedió lo descrito arriba, y la situación volvería a su cauce en 1816, tal y como nos lo demuestra este documento: “(...) Memorial de el Abad de la Santa Vera Cruz sita en el convento de San Francisco, por el que suplica a el Ayuntamiento, se sirva asistir a la procesión que hace todos los años del Entierro de Cristo. Y en vista se acordó concurrir en la forma acostumbrada”.

En el año 1825 encontramos una petición de concurrencia a las procesiones del Viernes Santo, por parte de las tres hermandades penitenciales de león al Ayuntamiento que nos aporta y confirma cual era el planteamiento de las procesiones del Viernes Santo en León, además de un importante dato respecto a la hermandad de las Angustias. El documento dice: “Mediante que por los Abades de las Cofradías de la Santa Vera Cruz, sita en el Real Convento de San Francisco extramuros de dicha ciudad, Jesús Nazareno, y Nuestra Señora de las Angustias que los están en la Capilla de la Esclavitud se ha acudido a este Ayuntamiento con memoriales solicitando su asistencia en cuerpo a las procesiones de mañana y tarde que hacen dichas cofradías el Viernes Santo próximo.” “Se acordó que se guarde y observe la costumbre que ha habido hasta aquí asistiendo cuatro señores Capitulares por la mañana a la de Jesús de Nazareno no obstante de que puedan hacerlo los demás de que se compone este Ayuntamiento, si quieren asistir. Que a la del Entierro de Cristo por la tarde se asista en cuerpo, y a la de las Angustias que hayan de llevar cuatro individuos la Imagen de Nuestra Señora y asistir también los demás que tuviesen devoción de hacerlo (...)” Aquí se aprecia algo importante que se ha convertido en tradicional y es el hecho establecer que el paso de la Virgen de la Soledad de la hermandad de las Angustias sea “pujado” por cuatro representantes municipales, y es la primera vez que lo podemos documentar. Hoy, podemos afirmar, que la tradición para que se verifique en la procesión del Santo Entierro la puja de la “Soledad” durante una parte del trayecto, se inicia y es patrimonio del paso de Nuestra Señora de la Soledad de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad.

Previamente, en 1830 las hermandades de las Angustias y la Vera Cruz, firman un acuerdo para organizar juntas la procesión del Santo Entierro. El documento, contrariamente a distintas interpretaciones, no pone fin a ningún conflicto entre ambas hermandades, sino que establece una nueva etapa en la Semana Santa de León, una curiosa peculiaridad que ha supuesto la eliminación de una de las dos procesiones que tenían lugar en la tarde y noche del Viernes Santo, unificando las dos que existían, Santo Entierro y Soledad, con una clara intención según el documento, y es que salieran las imágenes de ambas hermandades, sin repetirse, puesto que sabemos que la Vera Cruz también tenía una imagen de la Soledad, y alternando el lugar de salida de la procesión, bien fuera año par o impar. Desde entonces, la hermandad de las Angustias y Soledad saldrá los años pares desde su sede, y la Vera Cruz desde la suya, pero, al menos inicialmente, ambas hermandades reunidas y costeando a partes iguales la procesión. A partir de entonces, sí debió producirse una sucesión de conflictos, entre ambas hermandades. De hecho en 1882 el abad de la Vera Cruz se niega a pagar lo que le corresponde para quienes portan los atributos en la procesión y en 1888 los nuevos estatutos de la cofradía de la Vera Cruz, hacen que la junta de seises de las Angustias quieran revisarlos por si pudiera haber algo perjudicial para su cofradía y aunque no se encontró nada se acordó con el abad de la Vera Cruz el revisar la concordia, de la que ya se habían alterado una serie de capítulos y otros habían caído en desuso, concluyendo que cada año fuese una cofradía quien organice la procesión del Santo Entierro, sin que ambas asistieran juntas desde entonces, corriendo los gastos de la procesión por cuenta de la que se encargase anualmente de la procesión del Santo Entierro.

Así es como hoy en día se realiza, pero hubo excepciones, como la del año 1895 en que el presidente nato de las cofradías recientemente unidas de la Sacramental de Minerva y Vera Cruz invitó a la hermandad de las Angustias a que se asistiera a la procesión del Entierro en la forma antigua, es decir, según la Concordia de 1830, algo que esta última aceptó entonces.

En 1891, dada la desastrosa situación económica que debió atravesar la hermandad de la Vera Cruz, la cofradía de las Angustias acordó que si el Obispo de León lo solicitaba organizarían la procesión del Santo Entierro, aún siendo año impar, eso si, sin hacerse cargo del coste económico.

Pero anteriormente se produjeron dos aspectos importantes en la historia de la Vera Cruz de León durante el siglo XIX.

1832. Bula de indulguencia a los asistentes a la  procesión del Santo Entierro solicitada por la Vera Cruz de León AHDL. Fondo parroquial, 105.25.
Uno fue que la cofradía de la Vera Cruz, y los cofrades del paso del Santo Sepulcro, solicitaron a las autoridades eclesiásticas una indulgencia plenaria para las personas que concurrieran y siguieran la procesión del Santo Entierro, aplicándose por modo de sufragio a las almas de los difuntos durante un periodo de 7 años. Esto sucedió a petición de los cofrades de la citada hermandad penitencial del convento de San Francisco “(...) que celebra la procesión del Entierro de Nuestro Salvador Jesucristo, llevando al redentor su Venerable Imagen, postrada en el Sepulcro, en la solemne procesión del viernes Santo con mucho concurso de los pueblos; y a fin de que mas y mas se aumente la devoción de los fieles, en gloria y honra de tanto y venerable misterio, los Cofrades de aquella Imagen que la acompañan y guardan, suplican con ahínco á V. B. En cuanto se digne dar liberalmente Indulgencia plenaria á todos los fieles de aquella procesión, que (...) cuidaren de asistir devotísimamente, y acompañar desde la Iglesia de san Francisco de la predicha ciudad en la que se guarda aquella imagen,(...)" Esta gracia fue concedida por la Audiencia de Su Santidad el 21 de febrero de 1832, y por el prelado leonés el 10 de abril del mismo, durante la abadía de Antonio Ocón. El documento es importante porque no nos diferencia en que ésta procesión se realizase por la cofradía de la Vera Cruz los años impares, habla en general, de procesión del Santo Entierro, y deja claro que es la hermandad de la Vera Cruz la que tiene y guarda el paso del Santo Sepulcro en la iglesia franciscana. Desde mi punto de vista tiene una explicación sencilla, y es que efectivamente, ésta paso de la Vera Cruz saldría todos los años en el Entierro, igual que la hermandad de las Angustias y Soledad, aportaría sus dos imágenes titulares, la Virgen de las Angustias y Nuestra Señora de la Soledad, siendo posible que la Vera Cruz aportase también a la procesión, un San Juan, puesto que sabemos que en 1837 tenía la citada imagen el su retablo de San Francisco.

El segundo hecho fundamental fue el decreto desamortizador de Mendizábal de 1835 que obligó a la cofradía de la Vera Cruz a exiliarse de su sede fundacional de la Iglesia conventual de San Francisco, y pasar desde 1837 a la iglesia parroquial de San Martín, desde donde, ya en aquel año, saldría la procesión del Santo Entierro los años impares, y con los años se modificaría el acuerdo con la hermandad de las Angustias dejando de salir ambas reunidas aportando sus pasos, para salir cada una de modo independiente y con sus pasos propios desconociendo el momento en que debió sucecer.  

Al siglo XX la, ya denominada, cofradía de Minerva y Vera Cruz, llegó muy debilitada con la imagen del Santo Sepulcro, actual Cristo crucificado “del Desenclavo”, un primitivo San Juan y una Soledad, adoptando la junta de seises desde 1945, junto a la túnica negra con bocamangas moradas, un capirote alto de terciopelo morado y una capa blanca. En el babero del capirote se coloca el emblema de la cofradía, el doble de grande que el llevado en el pecho.

Visión delantera y parcial del paso El Descendimiento frente a la Real Basilica de San Isidoro. Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto Mauricio Peña
Poco a poco renovó, e incrementó su patrimonio, empezando por Virgen de la Soledad en 1917, posible obra de Pío Mollar, una Piedad a los talleres de Olot en 1923, un San Juan en 1929, en 1939 se incorpora la Virgen de la Piedad realizada por Luis Salvador Carmona, de la parroquia de San Martín, y se aparta la de 1923, en 1945 se adquirió el paso de misterio de El Descendimiento a Víctor de los Ríos quien hizo un nuevo Yacente para el paso del Santo Sepulcro en 1949, apartado por el que Jacinto Higueras realizó en 1951, año en que también se estrenó un nuevo San Juan obra de Federico Collaut-Valera. El Cristo crucificado denominado como Cristo del Desenclavo, antes incluso en el Santo Sepulcro, fue sustituido en 1973 por una escultura de Amado Fernández, pero afortunadamente no fue descartada y hoy forma parte de la procesión del Santo Entierro que tiene su ultima incorporación en 1981 con la Virgen de la Amargura.

Por otro lado, y desde la organización de la procesión de la Virgen de la Amargura el Miércoles Santo desde 1990, también ha incorporado el paso de Nuestro Señor Jesús de la Humildad y Paciencia, en 1991 y sustituido en el año 2010, Santo Cristo Flagelado del Desamparo y de la Caridad, (1998) y Nuestro Señor Jesús de la Salud, (2001-2012) obras todas de Manuel López Bécker.

En el presente la cofradía, aparte de organizar la procesión del Santo Entierro en los años impares, también estableció, junto con sus hermanas de las Angustias y Soledad, y Dulce Nombre de Jesús Nazareno, la procesión de la Pasión el Lunes Santo, que parte desde la capilla de Santa Nonia, llevando los hermanos de la Vera Cruz la imagen de Nuestra Señora de la Piedad de San Martín.

El culto al Santísimo Sacramento de la Eucaristía se manifiesta en la asistencia a la procesión del Corpus, en lugar preferente, con guión-estandarte, banda de cornetas y tambores y Junta de Gobierno, aunque el momento más importante en cuanto a éste aspecto se refiere, tiene que ver con la organización durante la octava del Corpus, la Solemnísima Procesión con su Divina Majestad, conocida popularmente, en León como “Corpus Chico”, partiendo desde su sede canónica en la iglesia de San Martín.

No hemos de olvidar que la cofradía ha organizado o colaborado en otras procesiones ya extintas, hemos citado la de Disciplinantes del Jueves Santo, pero también y desde el Lunes Santo de 1947 la hermandad, como cofradía de Minerva y Vera Cruz, participaría en la desaparecida procesión penitencial femenina organizada por las hermanas de la cofradía, cortejo apoyado e impulsado entonces por la recientemente creada, Junta Mayor Pro fomento de Procesiones de Semana Santa, partiendo de la parroquia de San Martín, con el paso de la Virgen de la Soledad, denominada hoy como la Amargura. Al año siguiente el cortejo tendría lugar el Martes Santo, por la verificación de la nueva procesión del Pregón, a cargo de la misma Junta Mayor, el Lunes Santo. Además de la efigie de la Virgen de la Amargura, saldrá la Piedad, no la venerada en la parroquia de San Martín, sino una imagen de 1923, donada por un hermano de la cofradía. Este cortejo se celebrará hasta 1966, ya que se vio desplazado por el del Cristo del Perdón, cofradía creada un año antes.

Es importante señalar en la historia reciente de la cofradía, como n 1963 Luis Almarcha, Obispo de León, firmó un decreto, el día 3 de septiembre, concediendo a la cofradía, “sine die”, el uso y disfrute de la iglesia más antigua de la ciudad de León, Palat de Rey, lugar que se vio obligada a abandonar apresuradamente en 1983, a causa de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en su interior y posterior restauración integral. Durante 20 años la cofradía de Minerva y Vera Cruz, cuidó del templo como buenamente pudo, gastando grades cantidades, tal y como demuestran los libros de cuentas en su adecuación, pintura, mobiliario, retejados y un largo etcétera. Las diferentes Juntas de Gobierno de la hermandad han intentado infructuosamente volver a recuperar este espacio para exponer al culto sus imágenes y mantener vivo este templo emblemático de la historia de León. Sin embargo, el 19 de septiembre del año 2008, y gracias al apoyo de la Corporación Municipal la cofradía ha abierto una oficina con destino a desempeñar la función de secretaría en el Palacio de Jabalquinto, calle de Juan de Arfe, 2, perteneciente al barrio y parroquia de San Martín, donde la hermandad se encuentra erigida canónicamente, manteniendo su sede social en la Rinconada Valentín González Mérida, en la Avenida de Independencia, lugar donde se encuentran guardadas la mayor parte de las imágenes de la cofradía.
 
HERMANOS Y HERMANAS
1780

DÍAS DE SALIDA
Viernes Santo. (Años Impares) Procesión del Santo Entierro.

PASOS (13)
Santa Cruz y reliquia del "Lignum Crucis". Cruz de finales del siglo XVI y reliquia de la Santa Cruz procedente de la conservada en el monasterio de Santo Toribio de Liébana y donada a la cofradía en 1959.
Nuestro Señor Jesús de la Salud. Manuel López Bécker, 2001, soldado romano, 2012.
Nuestra Señora de la Vera Cruz. Talleres de Arte Cristiato de Olot según modelo de Miguel Blay Fábregas, 1923.
Vírgen de la Amargura. Atribuida a Juan Antonio de la Peña, 1682.
Santo Cristo de la Agonía. Amado Fernández Puente, 1973.
Santo Cristo "del Desenclavo". Autor desconocido, ultimo tércio del siglo XVI.
Nuestra Señora de la Piedad. Luis Salvador Carmona, 1750 y Antonio Cruz Collado, 1949.
El Descendimiento. Víctor de los Ríos, 1945.
El Santo Sepulcro. Jacinto Higueras Fuentes, 1951.
San Juan Evangelista. Federico Collaut-Valera Medigutía, 1951.
Virgen de la Soledad. Atribuida a Pío Mollar Franch, 1917.


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