lunes, 4 de marzo de 2013

SANTO CRISTO "DEL DESENCLAVO". Autor desconocido, tercer tércio del siglo XVI.

VERA CRUZ. (Minerva)
Miércoles Santo
Viernes Santo. (años impares)

Cristo crucificado en la advocación de Santo Cristo "del Desenclavo", es una bellísima obra de autor desconocido fechable alrededor del tercer tercio del siglo XVI y una verdadera joya en cuanto a historia, anatomía y expresión se refiere. Es la imagen más antigua y de mayor importancia de la hermandad de la Vera Cruz de León, puesto que como Yacente, ocupó el retablo central del Santo Sepulcro que la hermandad de la Vera Cruz tenía hasta 1835 en la iglesia del convento de San Francisco, aunque desafortunadamente ha sufrido una errónea marginación desde el año 1947.

Santo Cristo "del Desenclavo". Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto G. Márquez.A partir de aquel momento el centenario Cristo Yacente articulado, hasta entonces como imagen en la Urna, pasaría a formar parte del patrimonio de la cofradía como un “crucificado”, y sería inicialmente arrinconado desde 1973 por el Cristo de la Agonía efectuado por Amado Fernández. 



La imagen del hoy denominado Santo Cristo “del Desenclavo”, por la Real cofradía de Minerva y Vera Cruz, resulta plantear los mismos problemas que muchas obras del siglo XVI, la falta de una documentación que certifique quien contrata la obra, su fecha de encargo, y la autoría de la misma.

El Santo Cristo de la hermandad de la Vera Cruz de León, resulta ser en la actualidad la talla de un Crucificado en la Cruz, mediante tres clavos, y de unas dimensiones algo menores que el natural. Presenta una complexión atlética, con la musculación torácica pectoral y abdominal bien marcada pero sin un desarrollo exagerado, del mismo modo se presenta la musculación en brazos y piernas. El rostro se halla cabizbajo y ligeramente girado a la derecha, hacia ese mismo lado cae el cabello sobre el hombro en una pieza, compuesta por gruesos mechones entrelazados al igual que la barba y el bigote. Sus ojos de forma ligeramente almendrada están cerrados, al igual que la boca cuyos labios son gruesos y carnosos. La cabeza presenta una corona de espinas, ya sin estas, tallada en la misma madera. En general sus facciones muestran una serenidad absoluta, sin ninguna recreación en el dolor, buscando una clara idealización de la belleza física, que conecta con todos los postulados de la escultura renacentista italiana, apreciables también en la correcta proporción corporal. La encarnación es brillante a pulimento, típica del siglo XVI. Por todo ello, podemos situar la realización de la obra en el tercer cuarto del siglo XVI, siendo más complicado la atribución a algún escultor en particular.

Santo Cristo "del Desenclavo". Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto G. Márquez.Respecto a la autoría de la imagen y teniendo en cuenta algunos rasgos como los ojos almendrados, el perfilado de las cejas, los labios abultados y carnosos, así como los gruesos mechones de pelo, nos hacen pensar que su hechura pudo correr a cargo de algún escultor conocedor de la obra de Juan de Juni, como Juan de Angers, Guillén Doncel, o Isaac de Juni, aunque también el investigador leonés Eduardo Álvarez Aller ha encontrado rasgos presentes en la obra del escultor Juan Fernández de Vallejo al comparar el Cristo de la Vera Cruz de León con el “Cristo de Medinaceli”, iconográficamente correspondiente a la talla de un Nazareno camino del Calvario, de la cofradía de la Santa Vera Cruz de Calahorra fechado en 1580 y que ha sido atribuido al citado Fernández de Vallejo.  

Hemos de señalar que lo que hoy en día es una talla inmóvil, hasta 1979 presentaba tres partes articuladas, ambos brazos en su conexión con los hombros, y la pierna derecha en la zona inguinal. En esa fecha se anulo la funcionalidad para la que fue facturada la imagen en su origen, y se añadió un paño de pureza en madera eliminado en el año 2000. Las articulaciones proporcionaban que la imagen hiciese la doble función de Crucificado y Yacente en el Santo Sepulcro, donde se presentaba con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, y la pierna derecha dejaba de presentarse sobre la izquierda para situarse separada, junto a la misma.  

Históricamente no abunda la información, aunque sí tenemos ciertas noticias. La primera noticia documentada de la existencia del paso del Santo Sepulcro data de 1812, cuando el Ayuntamiento solicita al abad de la cofradía de la Vera Cruz, extinguida durante la Guerra de Independencia, desde 1809 al igual que las hermandades penitenciales de las Angustias y de Jesús Nazareno, que se disponga la cofradía a organizar de nuevo la procesión mas Solemne que se hacía en la tarde del Viernes Santo, la del Santo Entierro, señalando que la hermandad de la Vera Cruz guardaba el paso del Santo Sepulcro en el monasterio de Santa María de Carbajal. Ante la falta de medios de la hermandad de la Vera Cruz, es el Ayuntamiento de León el que decide costear una procesión del Santo Entierro y Soledad de María, contando con el citado paso del Santo Sepulcro de la hermandad penitencial franciscana de la Vera Cruz y con la Virgen de la Soledad de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad que se encontraba refugiada fuera de su sede del convento de Santo Domingo, en la capilla de la Esclavitud, o de Santa Nonia.  

En 1813 la hermandad de la Santa Vera Cruz regresó a su iglesia de San Francisco y de allí volvió a salir la procesión del Santo Entierro en años sucesivos, por lo que el paso del Santo Sepulcro con su Cristo Yacente, el actual Cristo “del Desenclavo” volvería a instalarse en la capilla de la cofradía. En 1830 y con la acuerdo con la hermandad de las Angustias se alterna el lugar de salida de la procesión del Santo Entierro, los años pares de Santo Domingo y los impares de San Francisco, señalándose que ha de verificarse la misma con los pasos acostumbrados, por lo que si en 1812 y 1813, se usó el paso del Santo Sepulcro de la Vera Cruz, debió de seguir usándose a partir de la concordia entre ambas hermandades, hecho corroborado por un documento del Archivo Histórico Diocesano que es una petición y concesión de indulgencia plenaria a todos los fieles que asistieren a la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo. Ése hecho sucedió a petición de los cofrades de la Vera Cruz de San Francisco que declaran que son los que custodian y acompañan la imagen postrada en el Sepulcro del Redentor. El documento lleva fecha de la audiencia de Su Santidad del 21 de febrero de 1832, y por el prelado leones el 10 de abril del mismo.  

Efectivamente, según el inventario de los bienes muebles del convento de San Francisco, publicados en el Boletín Oficial de la Provincia de 1835, se señala un “Altar del Santo sepulcro”, compuesto por “Un retablo viejo con una cruz dorada. San Juan y la Dolorosa. El Señor en su Urna dorada con sus cristales”. Afirmando que este patrimonio pertenece “(...) a la cofradía de la cruz, sita en dicho convento”.  

Santo Cristo, hoy "del Desenclavo" en el Santo Entierro de la Vera Cruz. Revista Semana León, 1938.
El altar descrito se debió encontrar originalmente en la capilla que en 1554 habían adquirido Francisco Álvarez Quiñones y su mujer Juana de Quiñones Obregón, reedificándola y poniéndola bajo la advocación al Nombre de Jesús y a la Cruz, solicitando el 3 de octubre de 1556 al padre Fray Antonio de Guzmán, y concediendo éste, que los hermanos de la cofradía de la Vera Cruz pudiesen celebrar allí la fiesta de la Circuncisión, aparte de otras misas dotadas por el matrimonio leonés que en 1586 fundan oficialmente la capilla de la Cruz dejándola en herencia, junto con otras dotaciones de tierras y foros, para que la hermandad de la Santa Vera Cruz de León situé allí sus insignias y posesiones, e incluso podemos deducir que allí ya se situaría el Cristo articulado “del Desenclavo”, puesto que la fecha barajada de realización de la imagen veremos que se pudo producir en éste momento y por ello en 1586 ya debía existir la imagen en forma de Yacente para su exposición al culto y también pensamos que el Santo Cristo de la Vera Cruz que componía el paso del Santo Sepulcro, no dejo de salir en la procesión del Santo Entierro hasta que la hermandad de las Angustias, de un modo que desconocemos, incorporase un paso propio para representar ése misterio después de 1836, momento en el que por otro lado la hermandad de la Vera Cruz se instalaría en la parroquia de San Martín, iglesia de donde ya comenzó a salir desde 1837 la procesión del Santo Entierro en los años impares.

La incógnita estriba en conocer como fue la función del desenclavo de la imagen, es decir, en que modo y espacio se realizaba la ceremonia como forma de representación teatral en que se rememora el momento cuando Cristo es descendido de la Cruz y depuesto en el Santo Sepulcro, para ser sacado en la procesión del Santo Entierro. 


Si bien la imagen del Desenclavo es del siglo XVI, e indudablemente desde su realización sirvió para escenificar el descendimiento y Santo Entierro, que inicialmente tuvo lugar en el convento de San Francisco, posteriormente tenemos la primera referencia sobre la salida de la cofradía de la Vera Cruz en el Viernes Santo, según un hecho del año 1628.  

Si la compañía de la Cruz tenia por costumbre salir en procesión el Jueves Santo, la de las Angustias, realizaba desde su fundación su estación de penitencia el Viernes Santo, la primera que hubo en éste día de la Semana Santa, denominada como procesión de la Soledad o de las Angustias en diversos documentos. Por una cuestión que desconocemos, en el citado año de 1628 ya debió salir la hermandad de la Santa Cruz el Viernes Santo, si no lo había hecho ya anteriormente, lo que motivó una junta de la compañía de las Angustias el 8 de abril del mismo, acordando que su abad y seises, de las Angustias, se reuniesen en el convento de San Francisco con sus homónimos y hermanos de la cofradía de la Vera Cruz, para decirles que debían salir el Jueves Santo en procesión de disciplina, del citado convento, “(...) y el Viernes siguiente de las Angustias y Soledad de la Madre de Dios del convento del Señor Santo Domingo (...) para que se guarde la costumbre que siempre ha habido en las dichas dos procesiones de salir cada una de por si y en diferentes días (...)”. Llegando aún más allá, sugiriendo que los abades, seises y demás cofrades de cada compañía asistan juntos a las procesiones que realizaban ambas.  

No sabemos como trascendió de inmediato este hecho, lo que sí podemos afirmar es que a partir del año 1663 comienzan abundantes y puntuales noticias que señalan a la cofradía de la Santa Vera Cruz como organizadora de la procesión del Santo Entierro partiendo de su sede en el convento de San Francisco. Así el Viernes Santo por la tarde existirían dos procesiones diferentes, la del Entierro por la Vera Cruz, con el Santo Cristo “del Desenclavo” en el Sepulcro, durante la tarde, partiendo hacia las cuatro desde el monasterio de San Francisco, y la de la Soledad o de las Angustias, saliendo desde Santo Domingo hacía las ocho de la tarde hecho confirmado extensamente en diversos documentos del Archivo Histórico Municipal, y que resulta el mismo modelo de procesiones que tenían lugar en la cercana ciudad y obispado de Astorga.  

Pero, ¿Qué papel tenía la imagen del hoy denominado Cristo del Desenclavo? Sobre esto, algunos autores, que no desvelaron el origen documental originario en sus publicaciones, han señalado como en 1718 se celebraba el acto del Desenclavo en la Plaza Mayor, con el Cristo del mismo nombre de la cofradía de la Vera Cruz que erigido sobre una plataforma como crucificado presidía el Sermón del Santo Entierro, mientras le quitaban el “INRI”, sacaban los clavos, envolvían la imagen en el sudario y la colocaban en la urna, para verificar la procesión, abriendo esta con los atributos de la crucifixión, que acababan de quitar a la talla para colocarlos en unas bandejas que portaban diáconos y subdiáconos. Si bien desconocemos la fuente de esta descripción, es perfectamente comprensible, pues con la construcción de la Plaza Mayor de León en 1677, éste espacio se convierte en el centro de las actividades y fiestas públicas de la ciudad, y es posible que se trasladase en aquel momento el acto del Desenclavo de la imagen de la Vera Cruz desde la iglesia de San Francisco al nuevo espacio cívico mucho más amplio.  

Santo Cristo "del Desenclavo". Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto Mauricio Peña.En 1947, la imagen que desde el siglo XVI representaba a Cristo en el Sepulcro, realizaría tristemente su última procesión por las calles leonesas como Yacente en la Urna, siendo sustituida por una talla de Víctor de los Ríos, hoy en Reinosa, que también lo fue por otra en 1951 de mucha menor calidad y realizada por Jacinto Higueras Fuentes.  

En 1979 se anularon las tres articulaciones de la imagen y pasó a ocupar un rincón olvidado por parte de las distintas juntas de seises de la cofradía de Minerva y Vera Cruz. Fue llevado en la procesión del Santo Entierro como un Cristo en un Vía Crucis, portado por cuatro componentes de la Cruz Roja, y luego por cuatro cofrades de la hermandad. Poco a poco, con el tesón de un grupo de cofrades fue rescatado para las procesiones de la histórica hermandad, tanto para la del Santo Entierro de los años impares como para la de la Virgen de la Amargura. Se volvió a sacar a hombros, se hizo un trono muy sencillo de ebanistería, ampliado en el año 2000 para ser pujado por 84 braceros. Manuel López Bécker, que en 1979 se había encargado de hacer fijas las articulaciones de la imagen, efectuó una limpieza de la talla en el en el año 2000 y realizó un nuevo paño de pureza con una tela encolada, siendo restaurado el Cristo "del Desenclavo" el año 2008 por el técnico conservador Agustín Rilova Simón.

Por otro lado, la imagen del Cristo "del Desenclavo", no solo es sacado en la actual procesión del Santo Entierro de la Vera Cruz, sino que desde el año 1995, también participa en la procesión de la Virgen de la Amargura el miércoles Santo, exceptuando en 1998 cuando se sustituyó excepcionalmente por el Santo Cristo de la Expiración procedente de la Iglesia Parroquial de Grajal de Campos, obra de Bernardo Pérez de Robles a fines del siglo XVII.

A modo de anécdota, en la procesión del Santo Entierro de 1997 el Santo Cristo "del Desenclavo" fue escoltado por un piquete de gastadores del Tercio Gran Capitán de la Legión de Melilla, acompañados por un escuadrón y su banda de guerra, y en el año 2007, contó con una escuadra de gastadores compuesta por un Capitán, cabo y siete caballeros legionarios pertenecientes al Grupo Logístico de la Brigada Ligera de la legión con base en Sotomayor en Viator (Almería)

Para finalizar, quizás la junta de seises de la Real cofradía de Minerva y Vera Cruz debería plantearse recuperar éste Santo Cristo del siglo XVI y devolverlo a su situación original en el paso del Santo Sepulcro, con el fin de recuperar su historia y por ser una obra de una calidad muy superior al Yacente entregado por Jacinto Higueras en 1951, que puede ser utilizado para otro fin destacado.

BRACEROS
84

MÚSICA (2017)
Miércoles Santo. Agrupación Musical del Santo Cristo de la Bienaventuranza. (León, 2012)
Viernes Santo. Agrupación Musical del Santo Cristo de la Bienaventuranza. (León, 2012)

Santo Cristo "del Desenclavo". Real cofradía de Minerva y Vera Cruz. León. Foto Mauricio Peña.

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