viernes, 22 de febrero de 2013

CAMINO DEL SEPULCRO. Víctor de los Ríos, 1972.

Viernes Santo. (años pares) 

Paso Camino del Sepulcro. Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad. León. Foto. G. Márquez Las imágenes que representan el cuerpo muerto de Cristo sustentado por San Juan, Nicodemo y José de Arimatea componen un paso de misterio estrenado en la procesión del Santo Entierro de la hermandad de las Angustias y Soledad en 1972, que con el nombre de Camino del Sepulcro realizó Víctor de los Ríos como su última obra para la Semana Santa de León. 

El grupo escultórico muestra el traslado del Salvador al Sepulcro y suple así el espacio que hay entre el paso de la Virgen de las Angustias (Sexta Angustia) y Cristo Yacente en la procesión del Santo Entierro los años pares. Desde que el paso del Camino del Sepulcro participa, en 1972, en la citada procesión, deja de salir el de El Descendimiento, de la cofradía de la Vera Cruz, con el que se había contado desde 1948, aunque ya iba a salir en 1946, pero una avería en el sistema direccional de la carroza (hasta 1987 fue sobre ruedas) no lo permitió.

Es de destacar que para la financiación del paso del Camino del Sepulcro la hermandad de las Angustias contó con donativos públicos, incluso de cofradías, como es el caso de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, según la prensa local de 1971.

La última obra que Víctor de los Ríos realiza para León se define por presentar las mismas características de otro paso efectuado con anterioridad, la Casa de Betania (1969) de la hermandad de Santa Marta y la Sagrada Cena, que muestra las imágenes sin aparejo donde realizar las policromías presentes en otras imágenes realizadas en una época anterior, correspondiente al momento más destacado en la obra de su autor, dejando a la vista las marcas de los golpes de gubia, y unos pliegues con un efecto algo metálico, bien diferentes al virtusoso tallado con el que contarón también tallas precedentes. Se viene explicando éste elemento creativo de la obra de Víctor de los Ríos como una reivindicación de su autor sobre su capacidad de talla, algo indiscutible, pero también éste cambio de estilo en los acabados puede que tenga que ver con que ya no se encuentran trabajando en su taller el maestro escultor Clemente Díez y el maestro encargado de policromías y estofados Vicente Vázquez.

De todos modos el paso del Camino del Sepulcro resulta un conjunto muy homogéneo, sólido en su concepción piramidal para centrar la visión del espectador en el cuerpo de Cristo, como figura a destacar y presentar al pueblo, manteniendo una gran ejecución en el trabajo que define los rostros de Nicodemo y José de Arimatea, pero sobre todo en un magistral San Juan. 

El misterio del Camino del Sepulcro es pujado por los braceros de la hermandad en un trono en madera tallada, rematado con cuatro faroles de guardabrisas, también en madera, realizado por Javier Santos de la Hera en 1992.

BRACEROS

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